|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses

Sumar pierde a su secretaria de Organización entre denuncias de acoso y presiones de IU para refundarse

La segunda renuncia orgánica de peso en seis meses coincide con expedientes laborales contra la nueva coordinación y con contactos acelerados entre IU, Más Madrid y los Comunes para construir una plat

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

Sumar atraviesa en julio de 2025 la crisis orgánica más profunda desde su constitución formal en 2022. La renuncia de su secretaria de Organización —segunda salida de peso en la cúpula directiva en menos de seis meses— se solapa con la apertura de un expediente interno por presuntas conductas de acoso laboral atribuidas a quien asumió las funciones de coordinación ejecutiva tras el repliegue progresivo de Yolanda Díaz de la primera línea.

La renuncia de la secretaria de Organización y lo que revela

La secretaria de Organización de Sumar presentó su dimisión sin que la dirección articulara una salida negociada ni publicara un comunicado conjunto. La ausencia de ese gesto —práctica habitual en las formaciones de la izquierda española para amortiguar el coste reputacional de las salidas— apunta a una ruptura sin red. Según fuentes internas consultadas por este medio, la dirigente habría comunicado su intención de marcharse semanas antes de hacerlo oficial, sin que mediara ningún acuerdo sobre la transición.

El cargo no es menor en la arquitectura de un partido moderno. La secretaría de Organización controla el censo de militantes, coordina las estructuras territoriales y supervisa los flujos financieros internos canalizados hacia las agrupaciones locales. Perderla en un momento de reorganización equivale, en términos prácticos, a desconectar el sistema nervioso central de la maquinaria electoral. El antecedente más próximo en la izquierda española fue la salida de Diego Valderas de IU-Andalucía en 2014, que desarticuló la federación andaluza justo cuando Podemos comenzaba a absorber su electorado. Entonces, como ahora, la fractura orgánica precedió al colapso electoral.

Denuncias de acoso laboral y el foco sobre la nueva coordinación

Simultáneamente, al menos dos trabajadoras del partido han formalizado denuncias por presunto acoso laboral contra la dirigente que asumió la coordinación ejecutiva tras el repliegue de Yolanda Díaz. Las denuncias, presentadas ante el servicio de prevención de riesgos laborales de la formación y —según las mismas fuentes— ante la Inspección de Trabajo, describen un clima de presión sistemática y menoscabo profesional. Sumar no ha desmentido la existencia de esas quejas y ha subrayado, según las mismas fuentes, que los procedimientos internos están en curso y que se garantizará la confidencialidad de las partes.

El marco normativo aplicable es la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995) y el Estatuto de los Trabajadores, cuyo artículo 4.2.e reconoce el derecho del trabajador a su integridad física y a una política de prevención de riesgos. Los partidos políticos, en cuanto empleadores, están sujetos a la misma normativa que cualquier empresa privada. La apertura de un expediente por la Inspección de Trabajo puede derivar en sanciones que, en los supuestos más graves tipificados en la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS, Real Decreto Legislativo 5/2000), alcanzan los 187.515 euros. Es un umbral raramente alcanzado, pero la sola instrucción del expediente genera un pasivo reputacional que ninguna organización política gestiona con facilidad.

Desde el entorno de la dirigente señalada, fuentes próximas a ella rechazan las acusaciones y las enmarcan, según este medio, en una pugna por el control del aparato ante la inminente redefinición del espacio político. Sostienen que las denuncias se han activado en un momento políticamente calculado para debilitar su posición antes de que se abra cualquier proceso congresual. La dirección de Sumar no ha hecho valoraciones públicas sobre esta interpretación.

El PSOE, la 'operación Rufián' y la geometría variable de la izquierda

La crisis interna de Sumar no se produce en el vacío. El Partido Socialista lleva semanas tanteando lo que fuentes socialistas denominan 'operación Rufián': una maniobra orientada a atraer hacia órbitas más cercanas al Gobierno a figuras de la izquierda extraparlamentaria y del nacionalismo periférico, con el objetivo de reducir la dependencia del Ejecutivo de socios incómodos y de fragmentar el bloque de la izquierda alternativa. Gabriel Rufián, diputado de ERC en proceso de redefinición tras el batacazo de su partido en las elecciones catalanas de 2024, sería uno de los interlocutores de ese reposicionamiento, aunque el propio diputado ha evitado confirmarlo en declaraciones públicas recientes.

La operación interesa al PSOE en la medida en que un Sumar debilitado reduce la presión negociadora del socio de coalición en materias como la política de vivienda, la reforma laboral o el gasto en defensa. Pedro Sánchez ha recurrido históricamente a una estrategia similar: entre 2004 y 2007, el primer Gobierno socialista absorbió parte del electorado de Izquierda Unida —entonces liderada por Gaspar Llamazares— sin necesidad de ningún acuerdo formal, desactivando así la capacidad de presión de su izquierda sin coste institucional. El paralelismo no es exacto, pero sí instructivo.

IU, Más Madrid y los Comunes aceleran el plan de reagrupamiento

Mientras Sumar gestiona sus fracturas internas, sus principales socios fundadores aceleran los contactos para construir una nueva plataforma. Izquierda Unida nunca disolvió formalmente su estructura aunque cedió su representación institucional al proyecto de Díaz; mantiene intacto su aparato de cuadros y sus estructuras federales en Andalucía, Castilla-La Mancha y Asturias. Más Madrid aporta músculo electoral en la Comunidad de Madrid y presencia en varios ayuntamientos de la corona metropolitana. Los Comunes catalanes representan el nexo con la izquierda federal en Cataluña, imprescindible para cualquier proyecto con vocación de gobierno estatal.

Las conversaciones, según fuentes de dos de estas formaciones, han superado el estadio de los tanteos informales. Se han celebrado al menos tres reuniones de trabajo —no públicas— entre responsables orgánicos de las tres organizaciones en las últimas seis semanas. El modelo que se baraja no es una fusión clásica sino una fórmula confederal, similar en arquitectura a la que Podemos e IU ensayaron en Unidos Podemos (2016), aunque con la lección aprendida de que los acuerdos puramente electorales sin convergencia programática real tienden a implosionar ante el primer desacuerdo de gobierno. Ninguna de las tres formaciones ha hecho declaraciones públicas sobre el contenido concreto de esas reuniones.

El ciclo de reagrupamientos fallidos desde 2014

El historial de la izquierda española desde 2014 ofrece un mapa de operaciones de confluencia con resultados heterogéneos. La coalición Unidos Podemos para las generales de junio de 2016 —que integró a Podemos, IU, Equo y otras formaciones— cosechó 71 escaños según los datos del Congreso de los Diputados, un resultado que en aquel momento superó las expectativas de las encuestas previas al pacto. Sin embargo, la coalición nunca generó una cultura organizativa compartida: las tensiones entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón sobre la identidad del proyecto y la distribución de cargos institucionales hicieron de Unidos Podemos una suma más que una síntesis, como reconocieron posteriormente dirigentes de ambas formaciones.

Sumar intentó superar ese modelo con una estructura de partido unitario que reservaba espacios de participación a las fuerzas integradas. La práctica reveló que la tensión entre la marca personal de Yolanda Díaz y las organizaciones con historia propia era difícil de resolver por decreto estatutario. El resultado fue un partido que nunca terminó de decidir si era una federación o una formación centralizada, lo que generó los conflictos de competencia interna que hoy afloran en forma de dimisiones y expedientes laborales. Es el mismo dilema estructural que destruyó Convergència i Unió en 2015 cuando la presión del proceso soberanista obligó a elegir entre la marca compartida y los proyectos propios.

Plazos, congresos y el horizonte electoral de 2027

La hoja de ruta tiene varios hitos determinantes. Sumar tiene pendiente la convocatoria de un congreso extraordinario o, al menos, una asamblea de delegados para abordar la crisis de liderazgo. Los estatutos del partido, registrados en el Ministerio del Interior, establecen que la dirección debe convocar asamblea cuando lo solicite un porcentaje determinado de la militancia; varias agrupaciones territoriales han avanzado que estudian activar ese mecanismo, aunque la dirección no ha confirmado ningún umbral ni calendario concreto.

El horizonte electoral introduce urgencia: las elecciones municipales y autonómicas de 2027 son el plazo natural para que cualquier nueva plataforma de la izquierda alternativa se presente con siglas consolidadas y una estructura de candidaturas coherente. Construir ese armazón orgánico desde cero requiere entre 18 y 24 meses de trabajo, lo que sitúa el otoño de 2025 como la ventana crítica para tomar decisiones de fondo. Si Sumar no convoca su congreso antes de diciembre y las negociaciones de reagrupamiento no producen un acuerdo de principio antes del primer trimestre de 2026, el espacio llegará fragmentado a la precampaña municipal, con el riesgo de reproducir el escenario de 2019, cuando la izquierda a la izquierda del PSOE se presentó dividida y pagó un coste electoral que tardó años en remontar.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en España →Esteban (PNV) sobre la huelga del 11-N: «No va a construir más vivienda»
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo