La señal acordada para el salto habían sido dos pitazos largos. Según relató Juan Fernández Coscuyuela, primer oficial del buque y portavoz del grupo, los involucrados se habían distribuido estratégicamente por la nave: algunos en la sala de máquinas, otros en los alojamientos y dos en el puente, a la espera del momento en que la motonave quedara amarrada en una de las cámaras de Gatún durante su tránsito hacia el sur.
Seis oficiales ejecutaron el plan. Un séptimo hombre, Alejandro Sánchez, ayudante de sala de máquinas que no formaba parte de la conspiración original, decidió sumarse al verlos abandonar el barco. Los siete quedaron bajo custodia de las autoridades de la entonces Zona del Canal tras solicitar asilo político.
"Preferían ir a la cárcel antes que regresar al barco", manifestaron los siete desertores a las autoridades norteamericanas, según quedó registrado por la prensa panameña y The New York Times al día siguiente de los hechos.
La M/N Oriente había sido comprada en 1958 por el gobierno de Fulgencio Batista a través del Banco Cubano de Comercio Exterior para la Empresa Consolidada de Navegación Mambisa. El carguero, de poco más de 93 metros de eslora, motor diésel de 2,900 caballos de fuerza y capacidad para algo más de 3,000 toneladas de peso muerto, se construyó en los astilleros japoneses de Niigata Tekkosho y fue botado al agua el 19 de febrero de 1959, apenas semanas después de que Batista abandonara la isla.
El proyecto conspirativo había comenzado antes de llegar a Panamá. A inicios de octubre de 1960, Fernández Coscuyuela sondeó a otros oficiales cercanos sobre la posibilidad de tomar el control del barco si las circunstancias lo obligaban. El 27 de octubre, la motonave zarpó de Cárdenas con su cargamento de azúcar; Panamá figuraba entre las oportunidades de fuga y, de no concretarse allí, Hawái aparecía como alternativa. Tres días más tarde, el carguero se encontraba frente a las esclusas de Gatún.
El barco continuó sin sus siete hombres
Una fotografía publicada por El Panamá América mostró al carguero atravesando las esclusas de Miraflores, custodiado por una lancha de la Policía de la Zona del Canal, ya sin los siete hombres que habían iniciado el tránsito a bordo. La nave permaneció en Balboa mientras se buscaban sustitutos para completar la tripulación. El 8 de noviembre, The New York Times informó que cinco oficiales y un tripulante habían llegado como reemplazo y que la M/N Oriente se disponía a zarpar esa misma noche.
Los siete desertores, trasladados primero a Cristóbal y luego a Corozal, comparecieron ante periodistas para explicar su decisión. La prensa panameña destacó entonces que un viaje reciente a la Unión Soviética había influido en la resolución del grupo, al punto de que El Panamá América tituló: "Después de ver cómo viven los rusos decidieron desertar los siete tripulantes de la M/N Oriente".
El episodio se produjo en medio de la aceleración de las nacionalizaciones en Cuba y de las restricciones comerciales que Washington había impuesto a la isla a lo largo de 1960, cuando las relaciones diplomáticas entre ambos países estaban próximas a romperse y faltaban menos de seis meses para la invasión de Bahía de Cochinos. Según el relato de Fernández Coscuyuela, el grupo permaneció en Corozal durante noviembre mientras se resolvía su situación migratoria, hasta que a comienzos de diciembre recibió autorización para volar a Miami, donde en esos días se inauguraba el Centro de Emergencias para Refugiados Cubanos.
El nombre de la M/N Oriente reaparecería dos años después en otro capítulo de la Guerra Fría: una fotografía aérea de 1962 la muestra navegando bajo bandera cubana por el Paso de los Vientos, entre Cuba y La Española, corredor marítimo que adquiriría enorme relevancia durante la Crisis de los Misiles de octubre de ese año, cuando fuerzas estadounidenses vigilaron intensamente el tráfico naval alrededor de la isla.