"Desde el Ministerio de Comercio e Industrias mantenemos seguimiento a 454 empresas de la zona afectada. Hemos logrado contactar a 362, de ellas 75 han reportado algún tipo de afectación", señaló Julio Moltó, ministro de Comercio e Industrias.
El balance detalla que el MICI ha contactado al 79.7% de las empresas bajo seguimiento, mientras que 92 negocios permanecen pendientes de localización. Del universo de empresas contactadas, el 20.7% ha comunicado algún tipo de afectación, una proporción que la cartera mantiene en revisión conforme avanzan los recorridos por la zona y se incorporan nuevos reportes.
Los problemas identificados comprenden daños físicos en los establecimientos, reducción de ventas, dificultades para el abastecimiento y alteraciones operativas. Moltó precisó que algunas de esas afectaciones han comenzado a superarse conforme avanzan las reparaciones de las carreteras de la península, un factor que había limitado el acceso a comunidades rurales en los días posteriores al movimiento sísmico.
El funcionario informó que el MICI inició un recorrido por la zona afectada con acompañamiento de las Naciones Unidas y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), con el propósito de consolidar la información recopilada por instituciones públicas y gremios empresariales. El objetivo, explicó, es cuantificar con mayor precisión las pérdidas y evaluar posibles medidas de apoyo para el sector productivo regional.
Moltó sostuvo que la prioridad del Órgano Ejecutivo es recuperar la actividad económica de la región, facilitar la reapertura de los negocios, mantener los empleos existentes y contribuir a que las familias de las comunidades afectadas recuperen sus ingresos habituales.
El censo paralelo de Fedecámaras
Al margen del seguimiento oficial, la presidenta de la Federación de Cámaras de Comercio de Panamá (Fedecámaras), Alicia Jiménez, informó que el levantamiento preliminar realizado entre el sector empresarial y el MICI alcanza aproximadamente 550 personas vinculadas a actividades económicas censadas en las zonas afectadas por el terremoto. Jiménez advirtió que todavía no se ha determinado la magnitud de las pérdidas y pidió agilizar los mecanismos de apoyo financiero para evitar una contracción de la economía regional.
"Nosotros lo único que apelamos siempre es a que las ayudas, si son financieras directas, para la parte operativa de las empresas, se haga lo más rápido posible para que no haya un efecto de contracción económica en el área", dijo Alicia Jiménez, presidenta de Fedecámaras.
La dirigente gremial explicó que se buscan acuerdos con entidades bancarias para flexibilizar las condiciones financieras de los negocios afectados. Detalló que algunas empresas perdieron parte de sus estructuras e inventarios, mientras otras debieron paralizar operaciones, pero deben continuar cumpliendo con el pago de planillas y obligaciones bancarias contraídas antes del sismo.
El presidente de la Unión Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (UNPYME), Franklin Martínez, advirtió que el impacto del terremoto sobre los pequeños negocios de Azuero podría ser mayor de lo que reflejan las cifras oficiales, porque numerosas actividades económicas de la región operan en la informalidad y no aparecen en los registros empresariales. En comunidades rurales y de difícil acceso, explicó, existen fincas, granjas, tiendas y pequeños hospedajes que generan ingresos, pero cuya falta de formalización dificulta contabilizar las pérdidas ocasionadas por el movimiento sísmico.
Entre las afectaciones que identificó, Martínez mencionó pequeños establecimientos comerciales, productores aislados por problemas de acceso vial y actividades turísticas perjudicadas en la península. Insistió en que la recuperación económica requiere un diagnóstico que incluya tanto a los negocios formalmente registrados como a quienes desarrollan actividades productivas fuera de los registros oficiales, una brecha que los gremios consideran clave para dimensionar el alcance del desastre.
"Nuestro llamado urgente es hacia la formalización, porque no es esta la última de las crisis a las que nos vamos a enfrentar", sostuvo Franklin Martínez, presidente de UNPYME.
La península de Azuero, que abarca provincias como Los Santos, Herrera y parte de Veraguas, concentra buena parte de la actividad agropecuaria y ganadera del país, además de un turismo interno que se reactiva en temporadas festivas. La informalidad que señala UNPYME no es exclusiva de la región: en América Latina más de la mitad del empleo se desarrolla fuera de los registros formales, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, lo que complica la cuantificación de daños tras cualquier desastre natural.
El terremoto del 9 de octubre se inscribe en una secuencia de gestión de emergencias que ha involucrado también la respuesta internacional. El mandatario José Raúl Mulino abordó la ayuda tras el sismo con autoridades externas, como se reflejó en la conversación que sostuvo con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.
El MICI, junto con las Naciones Unidas y el Pnud, busca consolidar la información de instituciones públicas y gremios para cuantificar las pérdidas y evaluar posibles medidas de apoyo, un diagnóstico del que dependerá el dimensionamiento final del impacto económico en Azuero.
