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Hallan en China el primer anfibio enteramente marino, de hace 237 millones de años

Los fósiles del Gerrothorax maritimus, descritos hoy en Nature Ecology and Evolution, desmontan la certeza de que ningún anfibio toleró el agua salada.

Por Redacción de El Hemiciclo·
2 min de lectura
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Un equipo de la Universidad de California Davis, la Universidad de Pekín y el Museo Geológico de Guizhou describió el primer anfibio enteramente marino de la historia, bautizado Gerrothorax maritimus, a partir de dos esqueletos casi completos hallados en la provincia china de Guizhou. El hallazgo, publicado hoy en Nature Ecology and Evolution, desmonta la certeza de que ningún anfibio pudo tolerar el agua salada.

Conviene empezar por lo que no cambia: la piel de las ranas y las salamandras sigue siendo la misma membrana permeable de siempre, esa que respira y bebe a la vez y que por eso mismo no soporta la sal. El paradigma caído no es biológico, es taxonómico: durante décadas se dio por hecho que esa limitación era universal, sin excepción posible en todo el linaje. Un fósil de hace casi 237 millones de años, del Triásico Tardío, acaba de demostrar lo contrario.

Hay algo instructivo en la cifra que acompaña al hallazgo: de más de 8,000 especies de anfibios modernos catalogadas, ninguna vive exclusivamente en el mar, y menos del 2% tolera la sal en algún grado, según el estudio. La rana cangrejera, la más citada como excepción, pierde peso en agua salobre y necesita retirarse a agua dulce para recuperarse. El Gerrothorax maritimus no necesitaba retirarse a ninguna parte: vivía en el fondo del océano, a cientos de kilómetros de cualquier masa continental.

La solución que encontró este animal, según plantean los investigadores, fue de una lógica casi mecánica: una armadura ósea en forma de disco que sellaba la piel y le impedía absorber agua por esa vía, obligándolo a beber por la boca como hace cualquier pez. Las branquias, presentes en todo el género Gerrothorax, se encargaban después de filtrar la sal. Medía cerca de un metro, tenía un cuerpo robusto —no alargado como el de una salamandra gigante, con la que comparte masa corporal— y se alimentaba por succión, al parecer desde el lecho marino.

Lo llamativo no es solo que existiera, sino que haya tardado tanto en aparecer en el registro fósil. Otros grupos de cuatro extremidades —mamíferos, reptiles, aves— cuentan con especies capaces de prescindir por completo de agua y alimento terrestres. Los anfibios eran la única rama sin un solo representante documentado de ese salto evolutivo, hasta este hallazgo. La pregunta que deja planteada el estudio no es por qué apareció este animal, sino por qué no se había encontrado antes uno igual.

Guizhou, la provincia donde aparecieron los esqueletos, era hace casi 237 millones de años una franja de océano abierto, lejos de cualquier costa. Los investigadores llevan años reconstruyendo ese ecosistema marino a partir de reptiles y peces fósiles hallados en la misma zona; el anfibio apareció, según el resumen divulgado por la universidad, casi como un hallazgo colateral de esa labor más amplia. El análisis geoquímico de los restos fue la herramienta que permitió confirmar que el hábitat del animal fue exclusivamente marino, descartando que se tratara de una especie costera con incursiones ocasionales al mar.

"Nos hemos dedicado principalmente a estudiar los reptiles marinos y los peces de este lugar, pero ahora también tenemos este anfibio, que es un miembro bastante inusual de su linaje", afirmó Ryosuke Motani, autor principal del estudio y profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad de California Davis.

El hallazgo no cambia nada en los estanques ni en los pantanos de hoy: las ranas seguirán sin poder cruzar una laguna salobre sin perder peso. Pero sí cambia el manual, que durante generaciones enseñó que esa frontera era absoluta. A veces basta un esqueleto bien conservado, enterrado en lo que fue fondo de océano, para que una certeza de siglos se quede, como el propio animal, completamente a flote.

Fuentes

  1. La Prensaprensa.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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