Según el relato de Puente, el accidente se originó tras la caída del sistema de seguridad LZB a las 8:30 a.m., hora local, lo que provocó la detención de al menos seis trenes en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. El centro de control de Adif decidió entonces reanudar la marcha de los convoyes, entre ellos un tren de alta velocidad (Ave) de la operadora Renfe, pese a que otro tren, de la empresa Iryo, permanecía detenido con una señal roja a la entrada de la estación de la población de Urda.
El ministro ubicó la responsabilidad del siniestro en esa orden, emitida sin fijar un límite de velocidad al maquinista del Ave.
"Esa es la decisión que se toma desde el centro de control y es el origen del accidente", aseguró Óscar Puente, ministro español de Transportes.
De acuerdo con la cronología que expuso el funcionario, el Ave recibió autorización para retomar la marcha a las 8:36 a.m. y recorrió cerca de 25 kilómetros hasta las 8:53 a.m., momento en que embistió al Iryo, que seguía detenido en la vía. El tren de alta velocidad transportaba a 378 pasajeros con destino a la ciudad sureña de Sevilla, mientras que el Iryo llevaba a bordo a 174 personas, entre ellas un bebé.
Agentes de la Guardia Civil y técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) interrogan al operario del centro de control que regulaba el tráfico de la línea en el momento del choque, según fuentes próximas a la investigación citadas por la agencia EFE. Los especialistas de la Guardia Civil auxilian a los técnicos de la CIAF, el organismo encargado de dilucidar las causas del accidente ferroviario.
El episodio ocurre en una red de alta velocidad considerada entre las más extensas de Europa. El precedente más grave de la historia ferroviaria española reciente es el descarrilamiento del Alvia en la curva de Angrois, en Santiago de Compostela, el 24 de julio de 2013, que dejó 80 muertos y más de 140 heridos, y en el que la investigación judicial también apuntó a un fallo humano combinado con deficiencias en los sistemas de seguridad.
El Órgano Ejecutivo panameño mantiene cooperación con España en materia de infraestructura y transporte, en una agenda internacional marcada en días recientes por gestiones diplomáticas como la sostenida entre Mulino y Rubio sobre la ayuda tras el sismo y la elección en la ONU.
Puente insistió este miércoles en lo excepcional de un siniestro de estas características en la red española: un accidente por alcance como el de Toledo resulta, a su juicio, "verdaderamente inverosímil". Las pesquisas continúan bajo la responsabilidad conjunta de la Guardia Civil y la CIAF.