Con esa determinación, Páez se convirtió en el primer entrenador que sale de su cargo en el semestre. El único punto del Cúcuta hasta la fecha llegó en un empate frente al Bucaramanga; el resto de compromisos no revirtió el rendimiento del banco fronterizo, que quedó como colista del campeonato.
En el balance completo de su gestión, Páez dirigió 18 partidos de Liga, con tres victorias, seis empates y nueve derrotas, según el comunicado del propio club. En la Copa BetPlay, el equipo disputó los cuatro encuentros de su grupo, con tres empates y una derrota, resultado que lo dejó eliminado sin acceso a la siguiente ronda.
La directiva, con sede en Norte de Santander, informó que «de común acuerdo, se ha dado por terminado el vínculo contractual con los profesores Richard Páez, director técnico, y Jorge Durán, asistente técnico del equipo profesional». La nota agradeció a ambos «por haber aceptado el reto de llegar a nuestra institución» y destacó «su trabajo, compromiso y entrega durante el tiempo que defendieron nuestros colores».
El club también resaltó la «calidad humana» de los técnicos y cerró el comunicado con un mensaje conciliador: «Les deseamos muchos éxitos en los caminos que emprendan y lo mejor para ellos y sus familias. Gracias, profes Richard y Jorge. Esta siempre será su casa». Ni Páez ni Durán se habían pronunciado públicamente sobre la salida al cierre de esta edición.
Un mecanismo habitual en los banquillos de la Liga
La rescisión de un contrato «de común acuerdo» es la fórmula más frecuente para desvincular a un técnico en el fútbol colombiano sin activar cláusulas de indemnización por despido unilateral. Bajo la organización de la Dimayor, los clubes de la Liga BetPlay operan con plantillas y cuerpos técnicos contratados por semestre, un formato en el que los malos resultados en las primeras fechas suelen precipitar cambios de estrategia antes de que avance el calendario de la fase todos contra todos.
El caso reabre la discusión sobre la paciencia de las directivas con los procesos técnicos, un debate recurrente en los clubes que pelean por evitar el descenso. La rotación de entrenadores en pleno arranque de torneo no es exclusiva del Cúcuta: en el fútbol profesional colombiano es común que las juntas directivas resuelvan la continuidad del banco en las primeras semanas de competencia ante la presión de la hinchada.
El Cúcuta Deportivo arrastra un historial de dificultades institucionales de conocimiento público, incluidos procesos de reestructuración que lo llevaron a categorías inferiores en años recientes antes de recuperar terreno en el fútbol profesional. Ese antecedente sitúa la crisis deportiva actual en un marco más amplio, en el que la estabilidad administrativa del club condiciona su desempeño en la cancha.
Para el equipo Motilón, el reto inmediato es doble: designar un reemplazo que estabilice al plantel en la tabla y evitar que el arranque adverso derive en un problema de mayor alcance. Al cierre de esta edición, el club no había confirmado plazos ni candidatos para la sucesión, ni había anunciado quién asumiría de manera interina la dirección del primer equipo.
El próximo compromiso en el calendario de la Liga BetPlay marcará el primer examen para la nueva conducción técnica. La ubicación del Cúcuta en la última casilla del campeonato reduce el margen de maniobra de la directiva, que deberá definir en los próximos días el nombre encargado de intentar sacar al conjunto fronterizo de la zona baja de la tabla.
