García Rivas sostuvo que los recursos previstos para las juntas comunales no alcanzarían para sostener la operación ordinaria de estas instancias, encargadas de la gestión de servicios y obras de proximidad en los corregimientos que integran el distrito. En el mismo pronunciamiento, el representante avaló el criterio de la alcaldesa, a quien atribuyó una respuesta a las dificultades presupuestarias del municipio.
La postura del representante combina así dos mensajes: por un lado, la alerta sobre la suficiencia de las partidas comunales; por otro, el respaldo a la gestión municipal ante un escenario de recursos limitados. El material disponible no precisa los montos concretos de las partidas cuestionadas ni el detalle del recorte aplicado por la administración distrital.
Qué representa la junta comunal en la estructura del distrito
San Miguelito es el segundo distrito más poblado del país, ubicado en la provincia de Panamá y conformado por varios corregimientos, entre ellos José Domingo Espinar. Cada corregimiento cuenta con un representante de corregimiento, autoridad electa que preside la junta comunal, órgano de gestión local encargado de canalizar recursos hacia obras y servicios comunitarios. Estas juntas dependen en buena medida de las partidas que les asigna el respectivo municipio y de las transferencias del Órgano Ejecutivo.
La figura del representante de corregimiento es la base del entramado de gobierno local en Panamá. Los representantes integran, además, el Concejo Municipal, instancia en la que se aprueban los presupuestos distritales y donde suelen ventilarse las tensiones entre las autoridades comunales y la alcaldía sobre el reparto de los fondos.
El ejercicio del gasto municipal está sujeto, como todo desembolso de fondos públicos en el país, al control de la Contraloría General de la República, cuyo refrendo constituye el aval indispensable para la validez de los contratos y compromisos que asumen las entidades estatales. Ese mecanismo de fiscalización opera con independencia del tamaño de la administración de que se trate.
Las estrecheces financieras de los municipios panameños no son un fenómeno nuevo. San Miguelito, densamente poblado y con demandas crecientes de servicios, ha afrontado en distintos periodos tensiones entre sus ingresos propios, las transferencias estatales y el gasto corriente, en particular el asociado a la planilla y a la operación de las juntas comunales. La suficiencia de las partidas comunales ha sido, de forma recurrente, motivo de fricción entre representantes y alcaldías de turno.
Hasta el momento, la alcaldía de San Miguelito no ha ampliado públicamente, según el material disponible, el detalle de los ajustes presupuestarios ni la justificación pormenorizada de las partidas asignadas a cada junta comunal. El respaldo expresado por García Rivas se produce, precisamente, en reconocimiento de esas dificultades de caja invocadas por la administración de Irma Hernández.
El curso de la discusión dependerá de las cifras que la administración distrital haga públicas y de la ejecución efectiva del presupuesto en el ejercicio en curso. La comprobación de si las partidas resultan o no suficientes para el funcionamiento de las juntas comunales quedará supeditada al desarrollo de las operaciones locales en los próximos meses y a la eventual revisión de las asignaciones por parte del Concejo Municipal.