Saiz enmarcó el anuncio en una advertencia sobre el debate migratorio. «Los populismos buscan soluciones sencillas a problemas complejos», sostuvo la ministra, en alusión a quienes proponen medidas drásticas frente a los flujos migratorios sin atender, según su planteamiento, a la complejidad de la gestión fronteriza y humanitaria.
Los centros temporales que ahora empezarían a desmantelarse se habilitaron de urgencia para absorber la presión sobre los dispositivos de acogida de la ciudad autónoma. Según explicó la ministra, el retorno de una parte significativa de esos migrantes hacia Marruecos permitiría reducir la capacidad de las instalaciones de emergencia. La gestión fronteriza de Ceuta se rige por el acuerdo bilateral de readmisión entre España y Marruecos, vigente desde 1992, que regula la devolución de personas que acceden de forma irregular.
En el mismo foro, Albares defendió que la Unión Europea asuma mayor responsabilidad en su propia defensa y seguridad, avanzando hacia lo que calificó como «un auténtico ejército europeo». El jefe de la diplomacia española enmarcó la propuesta en la necesidad de que el continente reduzca su dependencia de terceros actores en materia de disuasión militar.
«La disuasión europea tiene que estar más en nuestras manos», defendió José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
El planteamiento se inscribe en el debate sobre la autonomía estratégica de la UE abierto desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, que reavivó las discusiones sobre la dependencia europea del paraguas militar estadounidense dentro de la OTAN. La idea de una defensa común comunitaria arrastra décadas sin concretarse: el proyecto de Comunidad Europea de Defensa naufragó ya en 1954, cuando la Asamblea Nacional francesa rechazó su ratificación.
Sánchez liga Urda y la alta velocidad
El presidente del Gobierno centró parte de su intervención en el accidente ferroviario de Urda, sobre el que anunció nuevas ayudas para los afectados, en la línea de las aprobadas para el siniestro de Adamuz. Sánchez admitió que la prioridad del Ejecutivo pasa por restaurar la credibilidad del sistema de alta velocidad español, una infraestructura en servicio desde la inauguración de la línea Madrid-Sevilla en 1992.
«Recuperar la confianza quebrada en la alta velocidad cuanto antes y cueste lo que cueste», afirmó Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.
El accidente de Urda ha reabierto el debate sobre el mantenimiento de la red ferroviaria, en el que también se ha pronunciado el sindicato Csif, que ha denunciado que los controladores de Adif se sienten desamparados tras el suceso. Sánchez cerró su intervención alertando contra el avance de la ultraderecha en Europa, a la que atribuyó «la involución como proyecto político», y reclamó mayor unidad del bloque: «Europa necesita ser más fuerte. Necesita estar más unida», defendió el presidente.
