El sorteo mantuvo la estructura habitual del juego: una bolsa principal, denominada premio mayor, y una serie de premios secos de menor cuantía que se reparten entre otras combinaciones numéricas. En esta edición, de acuerdo con la información difundida por la entidad, el premio mayor quedó en cabeza del número 5634 correspondiente a la serie 118, por un valor de $1.400 millones.
Quienes resulten tenedores de fracciones o billetes completos con esa combinación deben iniciar el proceso de reclamación directamente ante la Lotería de Risaralda o a través de sus distribuidores autorizados, figuras que operan bajo convenio con la entidad para la venta y el pago de premios en distintas ciudades del país. La recomendación oficial es conservar el billete y no negociarlo antes de la validación formal, paso indispensable para el cobro.
Para el pago, la administración de la lotería exige la presentación del billete original en perfecto estado de conservación, sin deterioros que impidan verificar la serie y el número, junto con el documento de identidad original del beneficiario y una copia legible del mismo. Se trata de un procedimiento común a las loterías autorizadas en Colombia, orientado a garantizar que el premio se entregue a quien efectivamente adquirió la fracción.
La misma entidad advirtió que, en los casos de cobros superiores a montos menores, el proceso requiere la diligenciación de formularios de identificación como parte de los controles para la prevención del lavado de activos. Estos protocolos de identificación reforzada son habituales en el sector de juegos de suerte y azar y buscan documentar el origen de los recursos y los datos completos del ganador.
Un monopolio destinado a la salud
La Lotería de Risaralda, con sede en Pereira, es una de las loterías departamentales de mayor tradición en el occidente colombiano. Opera dentro del régimen de monopolio rentístico de juegos de suerte y azar, que la Constitución de 1991 reservó como arbitrio exclusivo de las entidades territoriales. Los recursos recaudados se destinan, por mandato legal, a la financiación del sector salud, mecanismo que los departamentos han sostenido desde mediados del siglo XX para el financiamiento de hospitales y servicios de salud pública.
La operación de loterías, apuestas y rifas está sujeta a la vigilancia de Coljuegos, empresa industrial y comercial del Estado adscrita al sector Hacienda, encargada de administrar y controlar el monopolio de los juegos de suerte y azar de orden nacional. Junto a la de Risaralda subsisten otras loterías departamentales de larga trayectoria, como las de Boyacá, Cundinamarca, Medellín o Tolima, en un mercado que en los últimos años ha convivido con la expansión de las apuestas en línea.
La normativa vigente establece que los premios de lotería en Colombia pueden reclamarse dentro del término de prescripción legal contado a partir de la fecha del sorteo. Vencido ese plazo sin que el premio sea cobrado, los recursos correspondientes quedan en poder de la entidad emisora y se destinan igualmente al sector salud, cerrando el ciclo del monopolio rentístico.
Al cierre de esta nota, la Lotería de Risaralda no había divulgado un comunicado adicional con el listado completo de los premios secos del sorteo del 6 de agosto, información que habitualmente se publica en las horas siguientes a través de los canales de comunicación de la entidad y de sus distribuidores autorizados. La validación de cualquier billete solo puede confirmarse mediante esos canales oficiales.
