La norma parte de un principio: la ausencia de una señal de tránsito no equivale a un vacío legal. El Código Nacional de Tránsito, que rige la circulación en el país desde hace más de dos décadas, contempla de manera expresa qué debe hacer un conductor cuando llega a un cruce y no hay PARE, ceda el paso ni semáforo que ordene la circulación. Según el material normativo, la falta de estos elementos no responde a un desinterés de las autoridades, sino a un criterio que traslada al conductor la responsabilidad de conocer las reglas y acatarlas.
El texto del artículo 70 dispone que, cuando dos vehículos llegan de manera simultánea a una intersección sin señalización, el que se encuentra a la derecha del otro tiene la prelación para cruzar primero. En la práctica, esto obliga a cada conductor a mirar hacia su derecha antes de avanzar: si hay otro carro aproximándose por esa vía, debe cederle el paso, aun cuando considere que llegó primero al cruce.
La regla se exceptúa en las glorietas. En ese tipo de intersección circular, el Código establece que el vehículo que ya circula dentro de la glorieta tiene prioridad sobre los que pretenden ingresar, siempre y cuando esté en movimiento. Quien va a entrar debe esperar un espacio seguro antes de incorporarse al flujo.
La misma norma resuelve otros escenarios de prelación que generan confusión. Cuando dos vehículos que transitan en sentido opuesto llegan a una intersección y uno de ellos va a girar a la izquierda, la prioridad es para el que continúa derecho. Y cuando dos vehículos que circulan por vías diferentes llegan a un cruce y uno va a girar a la derecha, la prelación corresponde al que se encuentra a la derecha, siguiendo la lógica general del artículo 70.
El Código también fija el procedimiento para los giros. Todo conductor que desee girar a la izquierda o a la derecha debe ubicarse con anticipación en el carril más cercano al sentido de su giro e ingresar a la otra vía por el carril más próximo según el sentido de circulación. La disposición busca evitar maniobras bruscas que pongan en riesgo a peatones, ciclistas y otros vehículos.
Según el material de referencia, las autoridades de tránsito hacen un llamado a los usuarios a tener en cuenta estos procedimientos y sostienen que la ausencia de semáforos o señales en determinadas intersecciones no obedece a un desinterés institucional, sino a la expectativa de que cada conductor conozca y aplique la norma. La formación en las escuelas de conducción incluye la enseñanza de estas reglas de prelación.
La Ley 769 de 2002, que expidió el Código Nacional de Tránsito, ha sido modificada en varias oportunidades por el Congreso de la República en aspectos como sanciones, licencias y seguridad vial. Sus disposiciones sobre prelación en intersecciones, en cambio, se mantienen como uno de los componentes más estables del ordenamiento vial, lo que otorga a la regla de la derecha un carácter uniforme y predecible en todo el país.
El manejo responsable en cruces sin señalización cobra relevancia en las vías secundarias y terciarias, donde la dotación de semaforización y señalización horizontal y vertical suele ser menor que en las vías principales de las grandes ciudades. En esos tramos, la aplicación correcta del artículo 70 opera como el criterio por defecto cuando no existe ninguna otra indicación, y su desconocimiento figura entre las causas recurrentes de choques en intersecciones.
