De acuerdo con el boletín preliminar del SGC, el epicentro del sismo principal se ubicó en las coordenadas 5,04° de latitud y -76,34° de longitud, dentro del territorio de San José del Palmar, un municipio de la subregión del San Juan chocoano, de topografía montañosa y baja densidad poblacional. La entidad señaló que las autoridades permanecían atentas a los posibles reportes de afectaciones derivados del movimiento.
La profundidad registrada, de 96 kilómetros, corresponde a lo que la sismología clasifica como un sismo de foco intermedio. Este tipo de eventos, aunque se originan a mayor distancia de la superficie que los superficiales, suelen percibirse en un área extensa por la forma en que se propagan las ondas por el subsuelo, lo que ayuda a explicar que la sacudida se sintiera en zonas alejadas del epicentro.
Minutos después del evento principal, el SGC reportó a través de su cuenta oficial en la red social X la primera réplica, de magnitud 4,6 y profundidad superficial, con epicentro en el municipio de Nóvita, también en Chocó. La entidad precisó que el boletín preliminar de la réplica se levantó a las 8:18 a. m., hora local, y pidió a la ciudadanía reportar si había sentido el movimiento a través de los canales habilitados.
La región del Pacífico colombiano, y en particular Chocó, se encuentra en una zona de alta actividad sísmica por su ubicación en el denominado cinturón de fuego del Pacífico, donde convergen las placas tectónicas de Nazca, Suramericana y del Caribe. El SGC, adscrito al Ministerio de Minas y Energía, es la entidad encargada de monitorear la actividad sísmica y volcánica del país a través de la Red Sismológica Nacional. Sus reportes preliminares suelen ajustarse en las horas siguientes conforme se procesa la información de más estaciones, por lo que la magnitud y la profundidad inicialmente informadas pueden variar.
Protocolos de verificación tras el movimiento
Los organismos de gestión del riesgo activan de manera habitual protocolos de verificación en el terreno tras eventos de esta magnitud, tanto en la infraestructura vial y eléctrica como en la de vivienda de los municipios cercanos al epicentro. Los reportes preliminares del SGC constituían, hasta el momento, la única información oficial disponible sobre el evento.
La normatividad colombiana en materia de construcción sismorresistente se rige por la Norma Sismo Resistente Colombiana (NSR-10), que establece los requisitos de diseño y edificación para reducir el riesgo ante movimientos telúricos. Esos estándares fijan además los protocolos de evacuación preventiva de edificaciones que se aplican de forma rutinaria cuando se percibe un sismo de intensidad considerable.
El territorio nacional cuenta con antecedentes de sismos de gran magnitud que marcaron la gestión del riesgo en el país. El más recordado por su impacto es el terremoto de Armenia, en enero de 1999, de magnitud 6,2, que dejó más de un millar de víctimas y precipitó una reforma en los estándares de construcción sismorresistente. También se recuerda el sismo de 1979 en Tumaco, en la costa pacífica nariñense, que generó un tsunami con centenares de muertos.
Ante un evento de esta magnitud es habitual la ocurrencia de réplicas durante las horas y días posteriores, fenómeno asociado al reajuste de tensiones en la corteza terrestre tras el movimiento principal. La réplica de 4,6 grados registrada en Nóvita se enmarca en ese comportamiento, según se desprende de los propios reportes del SGC.
Chocó figura entre los departamentos con mayores índices de pobreza del país, lo que suele comprometer la capacidad de respuesta ante desastres naturales. La fragilidad de las vías terciarias y la dispersión poblacional dificultan históricamente las labores de verificación y atención en caso de confirmarse afectaciones en los municipios más apartados del epicentro.
En las próximas horas se espera que el SGC actualice el boletín con datos definitivos sobre magnitud, profundidad y posibles réplicas adicionales, mientras las autoridades locales completan los recorridos de verificación en los municipios más próximos al epicentro. La atención se centrará también en establecer si el movimiento generó afectaciones en la infraestructura eléctrica o en las vías que comunican la región del San Juan chocoano con el interior del país.
