Según el comunicado oficial, "unas personas que se identificaron como un grupo disidente de las Farc llegaron a la zona exigiendo dinero a algunos pobladores de la vereda La Palma". En el desarrollo de los hechos, un ciudadano de la comunidad habría resultado herido por acción de los extorsionistas y falleció posteriormente, de acuerdo con la misma institución. La respuesta de los habitantes de la vereda, ubicada a unos 150 kilómetros de Neiva y cerca del límite con el Caquetá, dejó la muerte de cinco de los presuntos integrantes del grupo armado.
La Policía precisó que la identificación plena de los fallecidos aún no se ha completado y que el caso permanece bajo investigación.
"Se adelantan las investigaciones correspondientes para esclarecer lo ocurrido, establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar, determinar las responsabilidades a que haya lugar y culminar la identificación de las personas fallecidas. La información conocida hasta el momento es preliminar y los hechos son materia de investigación", señaló la Policía del Huila en su comunicado.
El episodio de Suaza se suma a otro hecho violento ocurrido horas antes en el municipio de Algeciras, también en el Huila, donde las disputas entre estructuras armadas por el control del territorio y el cobro de extorsiones vienen golpeando a la población civil. El comandante operativo encargado del Departamento de Policía Huila, teniente coronel Luis Fernando Viveros, detalló lo ocurrido en ese caso.
"En la madrugada del domingo dos hombres en moto llegaron a un establecimiento y dispararon contra las personas que estaban ahí", dijo el teniente coronel Luis Fernando Viveros, comandante operativo (e) del Departamento de Policía Huila. Tres personas murieron en el lugar, según el oficial.
Algeciras ha sido escenario de una presión sostenida de estructuras como el frente Iván Díaz, la compañía Árlex Vargas y la Segunda Marquetalia, que mantienen control sobre la cotidianidad del municipio sin necesidad de uniformarse como guerrilleros. El dominio se expresa mediante pasacalles, artefactos explosivos y cilindros bomba instalados en las vías de acceso al casco urbano. Uno de esos artefactos habría sido usado como señuelo el 12 de agosto, dos días después del terremoto que sacudió el occidente del país, en un ataque que dejó dos soldados muertos y diez militares heridos.
El departamento acumula en los últimos meses varios episodios atribuidos a economías ilegales y al accionar de grupos armados en el corredor hacia el Caquetá, en un patrón de violencia que la Fuerza Pública enfrenta también en otras regiones del país, como el ataque con drones que dejó un soldado desaparecido en Segovia, Antioquia.
Tras los hechos de Suaza y Algeciras, la Policía del Huila anunció la convocatoria de un consejo de seguridad para evaluar la situación de orden público en el departamento, mientras los dos episodios se mantienen en etapa de investigación preliminar.