La contienda no se había resuelto en primera ronda. El 4 de octubre, Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos válidos frente al 45,16 % de Lula, según los resultados publicados por la Agencia Brasil, una diferencia insuficiente para evitar el balotaje entre el actual presidente y el hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El resultado definía si Lula continuaba en el poder un nuevo mandato o si el senador llegaba por primera vez a la Presidencia.
La ventaja cambió de manos varias veces a lo largo de la tarde. Con apenas el 1,65 % de las mesas escrutadas, Lula lideraba con el 52,13 %; más tarde, con el 36 % del conteo, Bolsonaro llegó a adelantarse con el 50,44 % frente al 49,56 % del mandatario. El margen volvió a favorecer a Lula cuando el escrutinio superó el 59 % de las mesas, con un 50,55 % frente a 49,45 %, hasta estirarse al 51,11 % con tres cuartas partes de los votos contados.
El viraje en la organización de la jornada llegó al mediodía, cuando el juez de la Corte Suprema Cristiano Zanin ordenó extender por dos horas el cierre de los colegios electorales en todo el país, hasta las 19:00 horas locales. La decisión respondió a una denuncia de Lula sobre dificultades en la circulación de autobuses que, según el mandatario, podrían haber impedido votar a parte de la población. Zanin invocó la "gravedad" de los hechos denunciados para justificar la prórroga.
Durante una declaración frente a su residencia en São Paulo, Lula cargó contra quienes, a su juicio, buscaron frenar la participación.
"Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido, intentó impedir que el pueblo votara", afirmó Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.
Las autoridades electorales reportaron además problemas de transporte en Salvador, donde se ordenó la detención de un funcionario municipal señalado por la interrupción del servicio. La transmisión de resultados se había detenido horas antes, con apenas el 0,25 % de las mesas informadas, justamente por la decisión de prolongar el horario.
Antes de que se conocieran las denuncias, la misión de observación electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) avaló el desarrollo de la votación. José Miguel Insulza, jefe de la misión, informó que sus observadores, desplegados en 21 estados y el Distrito Federal, constataron que los comicios se desarrollaron de forma pacífica y con condiciones de seguridad adecuadas, sin registrar problemas durante el proceso.
La jornada atrajo también la atención de Washington. Consultado sobre si respaldaría a alguno de los dos candidatos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró: "Estamos siguiendo el asunto", sin pronunciarse por ninguna de las dos opciones. Brasil no es ajeno a las disputas sobre resultados: tras perder ante Lula en 2022, Jair Bolsonaro cuestionó el conteo y en enero de 2023 sus seguidores asaltaron las sedes de los tres poderes en Brasilia.
El resultado definitivo del balotaje entre Lula y Bolsonaro quedaba pendiente de confirmación oficial una vez completado el escrutinio de la totalidad de las mesas, según el Tribunal Superior Electoral (TSE).
