El hallazgo se produjo durante labores de registro y control adelantadas por las tropas en la zona rural de Segovia, de acuerdo con el reporte de la Primera División del Ejército. La institución no ha detallado el estado de salud del soldado, las condiciones en que fue encontrado ni el lugar donde permaneció durante los seis días que duró el operativo de búsqueda.
Casterbondo Macías desapareció durante un ataque contra tropas en la vereda Villa Severa, también en jurisdicción de Segovia. Según el Ejército, la acción habría sido perpetrada por presuntos integrantes del frente 37 de las disidencias de las Farc, que habrían lanzado explosivos desde drones contra los uniformados desplegados en la zona.
Tras el ataque, los militares perdieron contacto con el soldado y la institución activó un dispositivo de búsqueda terrestre y aérea, además de brindar acompañamiento psicosocial a su familia. Durante los días siguientes, las autoridades no lograron establecer si Casterbondo había sido retenido por un grupo armado, si se encontraba herido o si permanecía extraviado en un sector de difícil acceso.
La desaparición ocurrió en medio de una compleja situación de seguridad que atraviesan Segovia y el vecino municipio de Remedios, donde hacen presencia simultánea el Clan del Golfo —que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia (EGC)—, las disidencias de las Farc y el ELN. Las disputas por el control territorial entre estas estructuras han golpeado de manera directa a las comunidades rurales de la región.
Óscar Yesid Zapata, coordinador de la Fundación Sumapaz, ha denunciado una crisis humanitaria en la zona, con retenes ilegales instalados en las vías de acceso a las veredas afectadas.
"Esta es una situación muy compleja, le revisan los celulares a la población, no permiten el ingreso de gasolina. Incluso no dejan entrar camiones que transportan alimentos a esta zona", explicó Óscar Yesid Zapata, coordinador de la Fundación Sumapaz.
Según Zapata, la situación afecta a varias veredas de Segovia y a un sector conocido como Mina Onda, en los límites entre Antioquia y el sur de Bolívar. Ante las dificultades de acceso que enfrenta la población civil, el Ejército ha acompañado convoyes de combustible para abastecer a las comunidades. El mismo corredor registra, según han documentado organizaciones de la zona, una nueva ola de despojos que afecta a comerciantes y organizaciones del Nordeste y el Magdalena Medio antioqueño.
El caso de Casterbondo se inscribe en la disputa por el control del corredor que conecta el nordeste antioqueño con el Magdalena Medio y el sur de Bolívar, una región atravesada por economías ilegales y presencia de actores armados desde hace más de tres décadas, cuando el Magdalena Medio fue uno de los primeros focos del paramilitarismo en el país a mediados de los años ochenta.
