La ausencia de Neymar se produjo días después de la eliminación de la selección de Brasil en los octavos de final de la Copa del Mundo de 2026, un tropiezo que reabrió el debate sobre el futuro del delantero dentro y fuera de las canchas. Tras el Mundial, el atacante regresó a São Paulo con la idea declarada de preparar el segundo semestre con el Santos, club al que volvió en enero de 2025 después de su paso por el FC Barcelona y el Paris Saint-Germain.
Mientras el equipo dirigido por Alexi Stival alineaba una formación sin su figura principal, Neymar habría participado en una competencia de póker en la capital paulista, afición que el jugador mantiene desde su etapa en el fútbol francés. El torneo se disputó en paralelo al debut continental del Peixe, lo que alimentó el reclamo de agrupaciones organizadas de la hinchada, entre ellas la Torcida Jovem.
El malestar no se centraría en la afición del delantero por los juegos de cartas, actividad que ha practicado públicamente en distintas ocasiones, sino en la coincidencia temporal: el club necesitaba a su principal referente ofensivo en un partido oficial de torneo internacional y, según la versión que circula, este habría optado por una actividad recreativa en lugar de acompañar al plantel o continuar su proceso de recuperación bajo supervisión médica directa.
El Santos resolvió el compromiso sin mayores complicaciones. Los goles de Gabriel Bontempo, Gabriel Menino, Thaciano y Rony sellaron la victoria ante un rival que contaba entre sus filas con el colombiano Edwin Mosquera, conocido como Shirra. El resultado despeja, al menos en esta primera fecha, cualquier presión inmediata sobre el cuerpo técnico respecto al rendimiento del equipo sin su estrella.
Un regreso marcado por las lesiones
El paso de Neymar por el fútbol suramericano ha estado condicionado por una intermitencia física difícil de sostener para cualquier proyecto competitivo. Desde su regreso al Vila Belmiro en enero de 2025, el delantero disputó 43 partidos con 15 goles y 8 asistencias en todas las competiciones, pero se perdió 46 encuentros por lesión, producto de nueve percances distintos en apenas año y medio. La cifra ilustra una fragilidad física que condiciona la planificación deportiva del club.
Ese historial explica por qué, tras la eliminación de la Canarinha en el Mundial, tomó fuerza entre analistas y aficionados la hipótesis de que Neymar estaría contemplando el retiro, no solo por el desgaste físico acumulado sino por el impacto emocional derivado de lesiones recurrentes. Ninguna fuente oficial del jugador ni del club ha confirmado esa posibilidad, que hasta el momento permanece en el terreno de la especulación.
Ni el Santos ni el entorno de Neymar se han pronunciado públicamente, según la información disponible, sobre la presencia del jugador en el torneo de póker el mismo día del debut en la Sudamericana. Tampoco hay una versión oficial que contradiga la explicación médica original sobre la sobrecarga física, por lo que ambas circunstancias —la recuperación declarada y la aparición en el evento de cartas— permanecen sin una explicación conjunta por parte del club.
Qué está en juego para el Peixe
La Copa Sudamericana, torneo organizado por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), representa para el Santos una vía de clasificación a competencias continentales de mayor prestigio y una fuente de ingresos por premios y derechos de televisión relevante para las finanzas de un club que ha atravesado dificultades económicas en los últimos años. La ausencia de su figura más taquillera en la fase inicial del torneo no es un asunto menor para la directiva, que apostó por el regreso de Neymar en 2025.
La tensión entre una figura y su hinchada no es inédita en el fútbol de la región: futbolistas emblemáticos han enfrentado el reclamo de aficiones exigentes en el tramo final de sus carreras, cuando la baja producción deportiva coincide con episodios extradeportivos. La diferencia en el caso de Neymar es la magnitud de su exposición mediática global, que amplifica cualquier controversia, sea dentro o fuera de la cancha.
De cara a los próximos compromisos, el club paulista deberá definir si el delantero está en condiciones de sumarse a la siguiente fase de la Sudamericana o si su proceso de recuperación se extenderá más allá de lo previsto. La afición, mientras tanto, seguirá de cerca cualquier señal pública del jugador, en un contexto en el que su continuidad en el fútbol de alto rendimiento genera cada vez más interrogantes dentro y fuera de Brasil.
