El papa León XIV pronunciará el primer discurso de un pontífice romano ante las Cortes Generales de España el próximo 8 de junio, según el programa oficial publicado por el Vaticano bajo el título «Alzad la mirada». La visita, de siete días de duración, incluirá paradas en Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, y pivotará temáticamente sobre la migración y la dignidad humana, con encuentros previstos con personas privadas de libertad, inmigrantes y representantes de distintas confesiones religiosas.
Una primera histórica en el Parlamento español
Que un papa dirija la palabra al Congreso de los Diputados y al Senado en sesión conjunta constituye un hecho sin precedente en la historia de las instituciones españolas. Las Cortes Generales, órgano que encarna la soberanía popular según la Constitución de 1978, no habían acogido nunca a ningún pontífice en ejercicio. La naturaleza del acto —discurso ante el poder legislativo de un Estado— lo distingue de las audiencias diplomáticas o los actos de masas que han caracterizado otras visitas papales a España. El Vaticano, en su condición de sujeto de derecho internacional con el que España mantiene relaciones diplomáticas plenas y Acuerdos específicos vigentes desde 1979, ha coordinado el programa con las autoridades españolas.
Por qué importa este viaje
La elección temática no es neutra. Al centrar la agenda en migración y dignidad humana, el Vaticano sitúa la visita en el corazón de uno de los debates políticos más activos en España y en el conjunto de la Unión Europea, donde la gestión de los flujos migratorios, en particular los que llegan por las rutas atlántica y mediterránea, ocupa de forma recurrente el primer plano legislativo y electoral. El hecho de que el programa incluya las Islas Canarias —punto de entrada de la ruta atlántica, la de mayor tránsito hacia Europa en los últimos años— subraya que la dimensión geográfica de la visita no es accidental.
El itinerario y sus interlocutores
El programa «Alzad la mirada» distribuye los siete días entre cuatro ciudades con perfiles distintos: Madrid, sede de las instituciones del Estado; Barcelona, con una de las comunidades inmigrantes más numerosas del país; y Las Palmas y Tenerife, en las Islas Canarias. Los encuentros programados con presos e inmigrantes apuntan a una modalidad de visita pastoral que prioriza el contacto directo con colectivos en situación de vulnerabilidad, en contraste con los formatos más ceremoniales de otras jornadas mundiales de la juventud o visitas de Estado convencionales. La presencia de representantes de todas las confesiones introduce además una dimensión de diálogo interreligioso que el Vaticano ha cultivado de forma sostenida desde el Concilio Vaticano II.
Qué es el programa «Alzad la mirada»
El título elegido por el Vaticano para articular la visita —«Alzad la mirada»— funciona como marco interpretativo oficial de todos los actos. En la tradición de las visitas apostólicas, el lema no es un elemento decorativo: condensa la perspectiva desde la que la Santa Sede quiere que se lean los encuentros, los discursos y los gestos del pontífice a lo largo de los siete días. Su contenido específico —qué documentos, qué iniciativas o qué mensajes concretos se articularán bajo ese paraguas— no ha sido detallado en el programa publicado hasta el momento.
Antecedentes de visitas papales a España
España ha recibido visitas de varios papas en las últimas décadas, entre ellas las de Juan Pablo II en múltiples ocasiones y las de Benedicto XVI, así como la de Francisco, que se desplazó al país con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 celebrada en Madrid. Ninguna de esas visitas incluyó un discurso ante las Cortes Generales. La comparación más cercana en el contexto europeo son los discursos pronunciados por pontífices ante el Parlamento Europeo o ante asambleas nacionales de otros países, actos que en cada caso generaron debate sobre la pertinencia protocolaria y constitucional de la presencia de una autoridad religiosa en una sede legislativa.
Posiciones pendientes de contraste
El material oficial publicado por el Vaticano no recoge reacciones del Gobierno español, de los grupos parlamentarios ni de las organizaciones de la sociedad civil implicadas en los encuentros previstos. La celebración de un acto de esta naturaleza en sede parlamentaria —donde conviven grupos con posiciones muy distintas respecto a la Iglesia católica y al papel de la religión en el espacio público— previsiblemente generará posicionamientos formales por parte de las fuerzas con representación en las Cámaras una vez se activen los trámites institucionales para la organización del acto. El Hemiciclo recabará esas posiciones a medida que se hagan públicas.
Lo que queda por definir
A falta de menos de dos meses para el inicio de la visita, el programa publicado establece el esqueleto de los siete días pero no detalla el contenido de los discursos, las delegaciones que acompañarán al papa, los protocolos de seguridad ni los acuerdos logísticos con las comunidades autónomas y ayuntamientos afectados. La visita a Canarias, en particular, plantea interrogantes sobre cómo el Vaticano y las autoridades españolas enmarcarán públicamente los encuentros con personas migrantes en un archipiélago que lleva años en el centro del debate sobre la política migratoria europea.


