La decisión del Gobierno nacional busca anticiparse a un escenario caracterizado por el aumento de las temperaturas, la disminución de las precipitaciones y una posible reducción en la disponibilidad de agua para consumo humano. A esos riesgos se suman, de acuerdo con la circular, las olas de calor, los incendios forestales, el deterioro de la calidad del aire y el posible incremento de enfermedades asociadas a las condiciones climáticas.
El Ministerio señala que la preparación resulta especialmente importante ante la alta probabilidad de ocurrencia de eventos vinculados al fenómeno en los próximos meses, aunque el documento no fija una fecha exacta de inicio ni una magnitud concreta del impacto esperado. La preocupación de las autoridades sanitarias no se limita a las emergencias directamente climáticas: la disminución del agua disponible puede generar riesgos sanitarios, mientras que las altas temperaturas pueden ocasionar complicaciones en personas con enfermedades crónicas. Los incendios forestales, por su parte, pueden deteriorar la calidad del aire y aumentar la exposición de la población al humo.
Obligaciones para hospitales y entidades territoriales
Uno de los principales componentes de la circular está dirigido a las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS). Los hospitales deberán mantener actualizados sus planes hospitalarios de emergencia y realizar un seguimiento permanente de su capacidad de respuesta. Además, tendrán que reportar diariamente su capacidad instalada y las posibles afectaciones que puedan poner en riesgo la continuidad de la atención a los pacientes.
El Ministerio establece también que las IPS deberán garantizar, de acuerdo con sus responsabilidades y capacidades, la disponibilidad de talento humano en salud, medicamentos, insumos, agua potable, sistemas de respaldo y demás recursos necesarios para responder ante eventuales emergencias. La medida, señalan las autoridades, facilitará la coordinación entre los distintos actores ante situaciones que puedan aumentar la presión sobre los servicios sanitarios.
Las entidades territoriales, por su parte, tendrán que coordinar acciones con los Consejos de Gestión del Riesgo de Desastres para fortalecer la respuesta ante posibles emergencias. También deberán mantener activas las Salas de Análisis de Riesgo Ambiental (SARA), reforzar los laboratorios de salud pública y trabajar de manera articulada con los Equipos Básicos de Salud y las brigadas extramurales que operan en zonas rurales y de difícil acceso.
Todo ese engranaje institucional, precisa la circular, tiene como fin llamar la atención de las comunidades sobre los riesgos del fenómeno, fortalecer los esquemas de vacunación y detectar a tiempo posibles riesgos sanitarios antes de que se conviertan en emergencias de mayor escala.
Recomendaciones a la ciudadanía
El Ministerio de Salud hizo un llamado a la ciudadanía para adoptar medidas preventivas desde ahora. Entre las principales recomendaciones figura mantenerse hidratado y consumir agua segura, evitar la exposición prolongada al sol —especialmente entre las 10:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde— y utilizar protector solar incluso cuando no exista exposición directa al sol.
Las autoridades recomiendan además eliminar los recipientes que puedan convertirse en criaderos de mosquitos, almacenar adecuadamente el agua y los alimentos y mantener al día los esquemas de vacunación. La población deberá estar atenta a signos de alarma como confusión, mareo, debilidad, piel caliente y seca o una temperatura corporal superior a 39 °C. Ante estos síntomas, el Ministerio recomienda consultar oportunamente los servicios de salud, en especial cuando se trate de niños, personas mayores, mujeres gestantes o personas con enfermedades crónicas.
El marco de actuación se apoya en la coordinación entre el Ministerio de Salud, el INS y el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, la instancia que en Colombia articula la respuesta de las autoridades nacionales y territoriales ante emergencias. La circular externa es el instrumento mediante el cual el ministerio imparte instrucciones de obligatorio cumplimiento a los actores del sistema de salud, sin necesidad de trámite legislativo en el Congreso.
Colombia ya afrontó episodios similares durante los fenómenos de El Niño de 1997-1998 y de 2015-2016, cuando la disminución de caudales en ríos y embalses obligó a varias alcaldías, entre ellas la de Bogotá, a implementar medidas de ahorro de agua y a las autoridades de salud a reforzar la vigilancia de enfermedades transmitidas por vectores. La memoria de esos episodios explica, en parte, la anticipación con la que las autoridades buscan actuar en esta ocasión.
La circular no precisa el presupuesto que se destinará a la implementación de estas medidas dentro del Presupuesto General de la Nación ni el calendario de seguimiento a las IPS que incumplan los reportes diarios exigidos. El desarrollo de la estrategia dependerá de la evolución real del fenómeno, cuya intensidad definitiva solo podrá confirmarse con el avance del segundo semestre de 2026, cuando el INS deberá centralizar la vigilancia epidemiológica y emitir las alertas tempranas a los entes territoriales.
