Pezeshkian centró buena parte de su intervención en la reunión de la llamada "OPEP del gas" en responsabilizar a Washington de la inestabilidad de los mercados energéticos. Según el mandatario, la presión estadounidense no se limita a Teherán: también alcanza a terceros países a los que Estados Unidos exigiría cumplir con el bloqueo impuesto a la República Islámica.
"El terrorismo económico, en forma de bloqueos naval y aéreo estadounidense contra Irán, además de la presión de Washington sobre otros países para que cumplan con este bloqueo, son acciones ilegales que desestabilizan gravemente los mercados energéticos", denunció Masud Pezeshkian, presidente de Irán.
El mandatario sostuvo que las intervenciones militares de Estados Unidos en la región del golfo Pérsico trascienden a los actores regionales y alteran el proceso de fijación de precios, el suministro y el transporte de energía, lo que, a su juicio, amenaza el crecimiento económico global. En ese contexto, planteó condiciones favorables para capitales extranjeros dispuestos a invertir en su país.
"Los inversores extranjeros sin correr ningún riesgo pueden aprovechar los incentivos y beneficios que ofrecemos en los sectores de petróleo, gas y petroleoquímico", subrayó el presidente iraní ante los jefes de Estado y de gobierno reunidos en la cumbre.
Pezeshkian afirmó que, a pesar de las sanciones vigentes sobre Teherán, Irán logró elevar su capacidad de producción de gas natural hasta 300,000 millones de metros cúbicos diarios. La cifra fue atribuida directamente al mandatario durante su discurso.
El presidente ruso, Vladímir Putin, respaldó el planteamiento de su homólogo iraní durante la misma sesión. Putin calificó de ilegales las sanciones impuestas por algunos países al sector energético y advirtió que sus efectos recaen tanto sobre productores como sobre exportadores de gas.
"Estoy completamente de acuerdo con que [las sanciones ilegales] solo tienen consecuencias dañinas para todos los actores del mercado, tanto productores como exportadores de gas", destacó Vladímir Putin, presidente de Rusia.
El conflicto desde febrero y el estrecho de Ormuz
Estados Unidos e Israel iniciaron operaciones militares contra Irán el 28 de febrero. Desde entonces, Teherán ha mantenido el bloqueo del estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el tránsito de hidrocarburos hacia Asia y Europa, como instrumento de presión frente a sus adversarios. El presidente estadounidense, Donald Trump, atribuyó el lunes el origen del conflicto a Irán: "Nosotros no hemos empezado la guerra con Irán. Irán ha empezado la guerra con nosotros", afirmó.
El cruce de acusaciones entre Teherán y Washington se produce mientras los precios internacionales de los hidrocarburos registran fluctuaciones vinculadas a la inestabilidad en el golfo Pérsico, una de las principales zonas de producción y tránsito energético del planeta. El eje energético que une a Moscú y Teherán también late en el plano político regional, como reflejó una columna que erige la reelección de Lula en Brasil como espejo para los gremios de Panamá. La cumbre del FPEG, que reunió en Moscú a jefes de Estado y de gobierno de los países miembros del foro, se desarrolla en ese escenario de tensión militar y diplomática.

