El origen del episodio está en una publicación viral con una imagen humorística vinculada a la figura del fundador de la República Popular China, fallecido en 1976. Mbappé respondió calificando a Mao de «dictador», una expresión que generó una reacción inmediata entre usuarios y medios chinos, donde la figura del líder histórico del Partido Comunista sigue sometida a un fuerte control institucional y simbólico.
La repercusión del comentario trascendió el ámbito deportivo hasta convertirse en un asunto de sensibilidad diplomática, dada la magnitud del mercado chino para el fútbol europeo y, en particular, para el propio Real Madrid, que mantiene acuerdos comerciales y una amplia base de aficionados en el país asiático. La valoración de figuras históricas como Mao está sujeta en China a restricciones legales y sociales que limitan el debate público sobre su legado.
Ante la escalada, Mbappé emitió una disculpa pública en la que reconoció el error sin entrar en el contenido político de su comentario original, una fórmula habitual entre deportistas de élite cuando sus declaraciones penetran en terrenos sensibles para gobiernos o sociedades concretas.
«El comentario fue desacertado», declaró Kylian Mbappé, delantero del Real Madrid.
No es la primera vez que una figura del deporte internacional afronta consecuencias por comentarios relacionados con la política china. En 2019, un tuit del directivo de los Houston Rockets Daryl Morey en apoyo a las protestas de Hong Kong desató una ruptura comercial entre la NBA y las plataformas chinas que, según la propia liga, costó cientos de millones de dólares en patrocinios y derechos. Clubes, ligas y marcas occidentales han gestionado desde entonces episodios de fricción derivados de declaraciones sobre derechos humanos, Taiwán o figuras del régimen comunista.
El caso de Mbappé ilustra la delicadeza con la que las estrellas del deporte deben moverse en redes sociales, donde un comentario improvisado puede derivar en una crisis de alcance internacional en cuestión de horas, especialmente cuando el protagonista es uno de los futbolistas más seguidos del planeta tras su fichaje por el Real Madrid.
La polémica llega en una temporada en la que el conjunto blanco centra su atención en el rendimiento deportivo, mientras otros gigantes del fútbol europeo atraviesan sus propios procesos, como refleja la tercera victoria consecutiva de Luis Enrique con el PSG ante el Barça.