El caso tomó relevancia nacional después de que un video del niño, en el que mostraba signos visibles de dificultad respiratoria y pedía ayuda directamente al jefe de Estado para acceder a un trasplante de corazón, circulara masivamente en redes sociales. En esas imágenes, según el material difundido, Lucas advertía que, de no recibir el procedimiento, “pronto me puedo morir”, una frase que puso el foco sobre las demoras en la atención de pacientes pediátricos con cardiopatías complejas.
Castillo explicó que la Fundación Cardiovascular optó por enviar su propia aeronave médica en lugar de recurrir a un vuelo comercial o a la avioneta que se había contemplado inicialmente. “Nos da mucho miedo que transportarlo con esas cianosis tan profundas que le vemos en el video (…) se pueda descompensar en el vuelo comercial”, señaló el directivo, quien precisó que el traslado irá acompañado de personal de cuidado intensivo y especialistas médicos. La institución decidió, por esa razón, asumir directamente el transporte medicalizado.
La familia de Lucas había hecho previamente varios viajes a la ciudad para que el menor fuera evaluado por la institución mediante citas programadas, desplazamientos que, según sus allegados, implicaban estadías prolongadas en un hotel mientras se cumplían las consultas. En uno de esos trayectos anteriores, de acuerdo con el relato familiar, Lucas se descompensó durante el vuelo, episodio que pesó en la decisión de enviar la ambulancia aérea propia.
Raquel García, tía del niño, relató a EL COLOMBIANO que el gerente de la Fundación Cardiovascular se comunicó con la madre del menor, Andrea García, para coordinar los detalles del traslado. A diferencia de las visitas anteriores, esta vez Lucas no regresará a su lugar de origen tras la consulta, sino que quedará hospitalizado de manera inmediata en Bucaramanga para iniciar un proceso de evaluación clínica más profundo. “Estamos súper contentos, sorprendidos de la misericordia de Dios, de la providencia que se ha desparramado con nuestra familia”, expresó García sobre la noticia.
El presidente De la Espriella y la primera dama se comunicaron telefónicamente con la familia durante la mañana de este domingo, 30 de agosto, según el material difundido, en una llamada que se produjo después de que el caso alcanzara amplia difusión pública. Ni la Casa de Nariño ni la Fundación han detallado si medió alguna gestión oficial en la coordinación del traslado.
Un debate recurrente sobre el acceso a procedimientos de alto costo
El caso se inscribe en una discusión de fondo sobre las barreras de acceso a trasplantes y tratamientos de alta complejidad para menores de edad en Colombia. El sistema de salud, regido por la Ley 100 de 1993 y sus reformas posteriores, establece que los procedimientos de alto costo —como los trasplantes de órganos— deben ser autorizados por las entidades promotoras de salud (EPS) y financiados a través de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES).
Las demoras administrativas y los trámites de remisión entre instituciones de distintos niveles de complejidad figuran, históricamente, entre los cuellos de botella más señalados por pacientes y organizaciones de veeduría. La Superintendencia Nacional de Salud, encargada de la inspección y vigilancia del sistema, ha adelantado en distintos periodos medidas de intervención y seguimiento a EPS con dificultades operativas o financieras. El material de origen no precisa la entidad a la que está afiliado el menor.
No es la primera vez que la visibilidad mediática de un paciente pediátrico moviliza una respuesta institucional acelerada en el país. Episodios en los que la exposición pública de un caso concreto adelantó gestiones que de otro modo habrían seguido rutas ordinarias más lentas se han documentado en años recientes y han reabierto la discusión sobre si el acceso a tratamientos vitales debería depender de la difusión de cada situación individual.
El traslado de este lunes constituye apenas el primer paso de un proceso clínico que, según Castillo, contempla una hospitalización inmediata para practicar exámenes diagnósticos. “Lo vamos a hospitalizar para hacerle todos los exámenes pertinentes, cateterismos, ecos y todo lo necesario para poder hacer una evaluación inicial”, detalló el presidente de la Fundación Cardiovascular. Tras el aterrizaje, el niño será llevado por vía terrestre en una segunda ambulancia hasta las instalaciones de la institución, donde permanecerá internado mientras se define la ruta de tratamiento.
La coordinación de trasplantes en Colombia recae en el Instituto Nacional de Salud, que administra la Red Nacional de Donación y Trasplantes y las listas de espera. La Fundación Cardiovascular no ha precisado todavía si el caso de Lucas será remitido a un comité de trasplantes ni en qué plazo podría conocerse una decisión sobre su eventual inclusión en la lista de espera.
La familia espera que la hospitalización directa permita acortar los tiempos que hasta ahora habían caracterizado la atención del menor, marcada por consultas espaciadas y regresos a su lugar de residencia entre cita y cita. El desenlace clínico del caso, y si finalmente Lucas accede a un trasplante de corazón, dependerá de los resultados de los exámenes que la institución anunció para los próximos días.
