El animal vivió durante el Anisiense, una edad del Triásico Medio en la que los ecosistemas oceánicos aún se recuperaban de la extinción masiva del final del Pérmico, hace unos 252 millones de años, el mayor evento de desaparición de especies documentado en la historia de la Tierra. Los sauropterigios, el grupo al que pertenece la nueva especie, se diversificaron con rapidez tras aquella crisis y ocuparon ambientes marinos poco profundos, según recoge la investigación.
La formación Guanling, de donde proceden los restos, es una unidad geológica conocida por la comunidad científica internacional por la calidad de sus fósiles marinos del Triásico, y se ha convertido en una de las referencias mundiales para estudiar cómo se recompusieron los ecosistemas oceánicos tras la extinción pérmica.
La anatomía de Spatulidentatus breviceps combina rasgos que, según los autores del estudio, resultan poco frecuentes en el registro fósil de sauropterigios. La cabeza del animal representaba alrededor del 5% de su longitud total, una proporción que ha dado origen al epíteto específico breviceps, relacionado con la idea de «cabeza corta».
La mandíbula constituye el otro rasgo distintivo. Tanto la superior como la inferior presentaban dientes con forma de espátula o pequeña cuchara, una morfología dental que explica el nombre del género, Spatulidentatus. El esqueleto conservaba además espinas neurales alargadas en las regiones dorsal y caudal, una escápula con una expansión dorsal muy desarrollada y un húmero con el extremo distal claramente ensanchado.
El vínculo con Atopodentatus y los placodontos
El trabajo, firmado por Mei Yang, Qin Yanjiao, Zhang Yinfeng, He Xiao y Li Ji, sitúa a la nueva especie entre los sauropterigios basales y plantea una posible relación evolutiva con grupos como los placodontos y con Atopodentatus, un género ya descrito con anterioridad y conocido por su mandíbula de aspecto singular. El fósil aportaría, según los autores, información sobre una fase temprana de la expansión de los sauropterigios.
El estado de conservación del esqueleto, articulado casi en su totalidad, resulta especialmente valioso para la paleontología porque permite reconstruir la disposición original de los huesos, algo que rara vez se logra con fósiles de esta antigüedad y que facilita las comparaciones anatómicas con otros ejemplares de la misma familia hallados en yacimientos distintos.
El estudio de los ecosistemas marinos posteriores a la extinción del Pérmico ha sido una de las líneas de investigación paleontológica más activas desde finales del siglo XX, con hallazgos tanto en China como en otras regiones, entre ellas los Alpes europeos, que han permitido trazar cómo la vida oceánica se recompuso a lo largo de varios millones de años.
Los investigadores consideran que Spatulidentatus breviceps puede ayudar a precisar las relaciones evolutivas de estos animales y a comprender mejor cómo se reorganizaron los ecosistemas marinos tras la mayor extinción conocida de la historia del planeta. La combinación de cabeza reducida, dientes espatulados y otros rasgos del esqueleto proporciona, según el equipo, nuevos elementos para comparar linajes muy tempranos de reptiles marinos.
El hallazgo se inscribe en un campo de investigación sobre la biodiversidad pasada y presente al que también pertenecen estudios recientes como el que sitúa en las islas el 75% de las extinciones de especies, documentado por científicos que advierten sobre la fragilidad de determinados ecosistemas frente a la pérdida de biodiversidad.
La descripción de Spatulidentatus breviceps amplía el registro fósil disponible para analizar el origen y la diversificación temprana de los reptiles marinos, un capítulo de la historia evolutiva que sigue reescribiéndose con cada nuevo ejemplar hallado en formaciones como la de Guanling, en el suroeste de China.
