La recomendación llega cuando, según explicó Boticaria García, «son muchos los que piensan en mejorar sus defensas», normalmente a través de suplementos como la jalea real o complejos vitamínicos. La farmacéutica, con amplia presencia en redes sociales, radio y televisión, optó por desgranar antes qué nutrientes concretos sostienen la respuesta inmunitaria y dónde encontrarlos en alimentos cotidianos.
«Jalea real, vitaminas. Hoy vamos al grano con cuatro nutrientes que no pueden faltar para que tu sistema inmunitario funcione bien. Pero antes de salir corriendo a la farmacia, mira bien en tu despensa», avisó Marián García, farmacéutica y dietista-nutricionista.
El primer nutriente que mencionó es la proteína, «necesaria para fabricar anticuerpos y células inmunitarias», presente en huevos, pescado, carne y legumbres. Solo «cuando no llegas con la alimentación», apuntó, una proteína en polvo podría ayudar. El segundo es la vitamina D, que «ayuda a regular la respuesta inmunitaria» y se encuentra en pescados grasos y huevos; según la nutricionista, «en analíticas mucha gente tiene niveles bajos», lo que en algunos casos justificaría suplementar.
El tercer nutriente señalado es el zinc, necesario «para las células de defensa» y presente en marisco, carne, huevos, legumbres y frutos secos. El cuarto es la vitamina C, que la farmacéutica recordó que no solo está en la naranja: «El kiwi o el pimiento son grandes opciones», indicó.
El planteamiento enlaza con lo que sostiene la Organización Mundial de la Salud, que advierte de que la malnutrición «plantea importantes amenazas para la salud humana» y describe una doble carga global que combina subnutrición y sobrepeso, especialmente en países de ingresos bajos y medianos. Una dieta que incluya todos los grupos de alimentos —verduras, frutas, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra— reduce el riesgo de enfermedades no transmisibles como la diabetes, las cardiopatías o el cáncer, según el mismo organismo.
La propia nutricionista recordó que cada organismo tiene necesidades distintas, moduladas por enfermedades o predisposiciones genéticas, por lo que recomienda acudir al médico y realizar análisis periódicos para detectar déficits o excesos de vitaminas y minerales antes de decidir si suplementar tiene sentido. Esa atención a la variabilidad biológica individual atraviesa buena parte de la investigación reciente en salud, como el estudio de Stanford que vincula la discalculia infantil a patrones cerebrales distintos.
Evitar los ultraprocesados ricos en grasas no saludables, azúcares libres y sodio figura como otro de los pilares señalados para mantener a raya los déficits nutricionales. Boticaria García no descartó el papel de los suplementos en situaciones concretas, pero insistió en que la primera revisión debe producirse en la cocina y no en la farmacia.
«¿Suplementos? Sí, pueden ser útiles en algunas ocasiones, pero antes de buscar tus defensas en un bote, mira en tu despensa», sentenció la farmacéutica y dietista-nutricionista Marián García.

