Las organizaciones patronales coincidieron en que la situación reciente ha afectado directamente a la actividad comercial y turística de la ciudad, uno de los dos territorios españoles en el norte de África junto a Melilla, con una economía históricamente ligada al intercambio con Marruecos y a su condición de puerto de tránsito. Según la información disponible, piden a las administraciones un paquete de apoyo económico para paliar las pérdidas de comercios, hostelería y otros sectores dependientes del tránsito de personas y mercancías.
El turismo figura entre los pilares señalados como más afectados. Ceuta recibe visitantes procedentes de la Península y de cruceros que hacen escala en su puerto, una actividad que se suma a las dificultades estructurales del enclave: su lejanía de los grandes centros de distribución peninsulares y su dependencia del tráfico marítimo. La Cámara de Comercio de España enmarcó su reclamación en la necesidad de restablecer una actividad económica normalizada.
Un enclave con reglas fronterizas propias
La gestión de las fronteras de Ceuta y Melilla reviste una complejidad singular dentro del marco europeo. Ambas ciudades autónomas no forman parte del espacio de libre circulación pese a ser territorio español, una particularidad reconocida en el Protocolo relativo a España anejo al Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas de 1985. Ello obliga a mantener controles específicos en la frontera terrestre con Marruecos, uno de los perímetros más singulares de la Unión.
La mención a una eventual petición de Italia para excluir a España del espacio Schengen, recogida en informaciones periodísticas recientes, añade una dimensión europea al episodio. El espacio Schengen, vigente desde 1995 y ampliado de forma sucesiva hasta integrar a cerca de una treintena de países, permite la libre circulación sin controles en las fronteras interiores, pero contempla la reintroducción excepcional de controles ante una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior, un mecanismo regulado por el Código de Fronteras Schengen (Reglamento UE 2016/399).
Cualquier planteamiento sobre la permanencia de un Estado en Schengen tendría que discutirse en el marco de las instituciones comunitarias: las decisiones sobre el funcionamiento del espacio corresponden al Consejo de la Unión Europea y a la Comisión Europea, no a un Estado miembro de forma unilateral. Ningún país ha sido excluido de Schengen desde su creación, si bien varios han reintroducido controles fronterizos temporales por razones de seguridad —como Francia tras los atentados de 2015— o durante la pandemia de la covid-19.
El precedente de 2021 y la relación con Rabat
La petición de garantías de seguridad se enmarca en un contexto que no es nuevo en la ciudad. El episodio más recordado se produjo en mayo de 2021, cuando miles de personas entraron a nado o caminando por la zona del Tarajal tras la relajación de los controles fronterizos marroquíes, en una crisis diplomática entre Madrid y Rabat que llegó a implicar el despliegue de efectivos militares. La respuesta institucional de entonces incluyó ayudas directas y líneas de financiación para el pequeño comercio ceutí.
Marruecos ha empleado en distintas ocasiones el control de sus fronteras como instrumento de presión diplomática frente a España, especialmente en momentos de fricción por asuntos como el Sáhara Occidental, cuya situación sigue sin resolverse ante Naciones Unidas desde la retirada española en 1975. La cooperación bilateral en materia migratoria se articula en torno a acuerdos vigentes desde comienzos de los años noventa y reforzados posteriormente.
Los empresarios locales insisten, según las informaciones disponibles, en que cualquier nueva ayuda debería llegar con mayor celeridad que en ocasiones anteriores, cuando las demoras administrativas fueron objeto de críticas por parte del sector. Las ayudas tras la crisis de 2021 se canalizaron a través de la Delegación del Gobierno y de la Consejería de Hacienda de la ciudad autónoma.
Ceuta presenta, además, indicadores económicos que agravan la sensibilidad de su tejido empresarial ante cualquier alteración del tránsito fronterizo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la ciudad ronda los 83.000 habitantes y registra de forma estructural una tasa de paro superior a la media nacional, un factor que amplifica el impacto de las interrupciones en el comercio y en el turismo.
Por parte de las administraciones implicadas, no constaba hasta el momento un pronunciamiento público específico del Gobierno de Ceuta sobre las peticiones empresariales. El Ministerio del Interior mantiene, conforme a sus comunicados habituales, que el control de la frontera sur constituye una prioridad de su estrategia migratoria, coordinada con las autoridades marroquíes en el marco de los acuerdos bilaterales de cooperación.
La evolución en los próximos días permitirá conocer el alcance real de las medidas que el Gobierno central pueda anunciar en respuesta a las peticiones patronales, así como verificar si la situación fronteriza se normaliza o persiste la tensión que ha llevado a las organizaciones empresariales a reclamar apoyo. La marcha de la relación con Marruecos, decisiva para cualquier solución duradera, seguirá condicionando el desenlace del episodio.


