El Hospital Universitario de Ceuta, único centro hospitalario de la ciudad autónoma, concentra desde hace semanas dos flujos de pacientes: la población residente y las personas migrantes llegadas de forma extraordinaria, algunas acompañadas por organizaciones humanitarias como Cruz Roja y Médicos del Mundo. INGESA ha establecido accesos y triajes específicos en Urgencias para la población recién llegada con el fin de absorber esa afluencia sin, según defiende el organismo, alterar la atención habitual a los ceutíes.
Los representantes de los facultativos y los sindicatos de enfermería cuestionan que esa separación funcione en la práctica cuando ambos circuitos comparten quirófanos, camas de hospitalización y especialistas. Su argumento es que, aunque exista un triaje diferenciado en la puerta de Urgencias, los casos que requieren ingreso o atención compleja terminan absorbiendo los mismos recursos limitados de un hospital que ya arrastraba carencias estructurales antes de la crisis migratoria.
Según los datos de INGESA, durante los primeros quince días de la emergencia el sistema sanitario ceutí atendió a unas 5.800 personas migrantes, repartidas entre unas 3.500 en Atención Primaria y 3.300 en el ámbito hospitalario. En los días posteriores, el organismo situó el ritmo en torno a 300 atenciones diarias, con un 60% en Primaria y un 40% en el hospital, y aseguró que la ocupación media de camas se ha mantenido alrededor del 50%.
INGESA defiende que ha reforzado las plantillas con más de un centenar de nuevos nombramientos entre médicos especialistas, enfermeras, técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería y celadores desde el inicio de la crisis. Los representantes médicos replican que ese refuerzo no alcanzó ni los cuatro médicos, cifra que consideran insuficiente frente al volumen de pacientes descrito por el propio organismo.
Inspección de Trabajo y climatización
El sindicato de enfermería SATSE denunció ante la Inspección de Trabajo las condiciones laborales del personal sanitario de Ceuta y reclamó medidas frente a la presión asistencial y los riesgos derivados de la situación. La Inspección requirió actuaciones sobre evaluación de riesgos y constató, entre otras incidencias, problemas de climatización en el Hospital Universitario, con episodios de temperaturas superiores a las permitidas.
Los médicos han planteado como alternativa que la atención a los migrantes se traslade fuera del Hospital Universitario, mediante un hospital de campaña u otro dispositivo independiente, dado que Ceuta cuenta con un único centro hospitalario. Argumentan que, mientras no exista esa separación física real, cualquier circuito diferenciado seguirá compitiendo por los mismos quirófanos y el mismo personal que atiende a los residentes, cuyas listas de espera se habrían prolongado durante la crisis.
La tensión desembocó en una convocatoria de huelga de médicos y enfermeras prevista para este jueves, 24 de septiembre, que terminó desconvocada en medio de una disputa entre los sindicatos e INGESA sobre los servicios mínimos y los plazos de comunicación del paro. Los profesionales convocantes atribuyeron la desconvocatoria a trabas del Ministerio de Sanidad, que dirige Mónica García, procedente ella misma del sindicalismo médico.
La controversia se enmarca en un modelo de gestión singular: Ceuta y Melilla no tienen sus competencias sanitarias transferidas a una comunidad autónoma, como ocurre en el resto del territorio desde el proceso de traspasos culminado en 2002, sino que dependen directamente de INGESA, el organismo estatal adscrito al Ministerio de Sanidad. Esa dependencia sitúa al Gobierno central en primera línea de la respuesta.
La disputa se suma a otros episodios recientes en los que el equipo de la titular de Sanidad ha discrepado con datos técnicos de otros organismos, como el informe que relaciona el aumento de la tuberculosis con la inmigración, pese a las explicaciones ofrecidas por la propia ministra.


