La masa de aire cálido, empujada por una dorsal subtropical en altura, situaría el termómetro por encima de los 38ºC en amplias zonas de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y el valle del Ebro a lo largo de esta semana, con picos que rondarían los 42ºC en puntos del valle del Guadalquivir, una de las zonas que históricamente registra los valores más altos de la península en episodios similares. El fenómeno no se limitaría al territorio español: las mismas proyecciones extienden el ascenso térmico a Francia, Italia y otros puntos del área mediterránea, en una dinámica que se ha repetido en los últimos veranos europeos.
Aemet mantiene activado durante buena parte del verano su sistema de avisos por temperaturas extremas, articulado en niveles amarillo, naranja y rojo según el riesgo para la salud. Ese protocolo se ha activado en varias ocasiones a lo largo de julio, en línea con una tendencia que la propia agencia describe como de intensificación y mayor frecuencia de las olas de calor en España desde la década de 1980. La magnitud definitiva del episodio dependerá de la evolución de la dorsal, que Aemet reevalúa en sus previsiones a corto plazo actualizadas a diario.
Un patrón que se remonta a 2003
Las olas de calor de gran intensidad en Europa occidental tienen su precedente más documentado en el verano de 2003, cuando un episodio excepcional causó, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, varios miles de muertes atribuibles al calor en Francia, España, Italia y otros países del continente. Aquel episodio marcó un punto de inflexión en las políticas públicas de prevención, con la creación de planes de choque frente al calor extremo en varios Estados europeos, incluida España.
Desde entonces, el Ministerio de Sanidad activa cada año, entre junio y septiembre, un Plan Nacional de Actuaciones Preventivas contra los Efectos del Exceso de Temperaturas, que coordina la información de Aemet con las comunidades autónomas y establece recomendaciones específicas para población vulnerable: personas mayores, menores, enfermos crónicos y trabajadores al aire libre. El Instituto de Salud Carlos III complementa esa vigilancia con el sistema MoMo (Monitorización de la Mortalidad Diaria), que permite detectar excesos de mortalidad asociados a episodios de temperaturas extremas y que en los últimos veranos ha registrado picos coincidentes con las olas de calor más intensas.
La comparación entre países del sur de Europa ha generado debate en los últimos años. Algunos meteorólogos han sostenido que España tiende a registrar un número proporcionalmente menor de fallecimientos asociados al calor que Francia en episodios de intensidad similar, una diferencia que atribuyen no solo a factores fisiológicos de adaptación de la población, sino también a elementos estructurales: la mayor prevalencia de aire acondicionado en los hogares españoles, hábitos horarios adaptados al calor —como el retraso de la actividad física a las horas de menor insolación— y una tradición constructiva orientada a mitigar el calor, con persianas, patios interiores y muros gruesos en la arquitectura del sur peninsular.
Protección laboral y recomendaciones sanitarias
El Real Decreto-ley 4/2023 introdujo en España la obligación de adaptar las condiciones de trabajo en episodios de temperaturas extremas, permitiendo modificar horarios o suspender la actividad al aire libre cuando Aemet emite avisos de nivel naranja o rojo. Los sindicatos CCOO y UGT reclamaban esa medida desde hacía años, tras varios fallecimientos de trabajadores agrícolas y de la construcción durante olas de calor previas. La patronal ha pedido en distintas ocasiones que la aplicación de estas medidas sea flexible y tenga en cuenta las particularidades de cada sector.
Las autoridades sanitarias recomiendan durante estos episodios evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 17:00 horas, mantener una hidratación adecuada, eludir el consumo de alcohol y las comidas copiosas, y prestar especial atención a las personas mayores que viven solas, identificadas como el colectivo de mayor riesgo en los estudios epidemiológicos sobre mortalidad asociada al calor en España.
En el plano europeo, la Organización Meteorológica Mundial y el servicio Copernicus de la Unión Europea han situado los últimos veranos entre los más cálidos registrados desde que existen mediciones sistemáticas, en línea con la tendencia de calentamiento global documentada por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Copernicus ha señalado que el verano europeo se calienta a un ritmo superior a la media global, lo que convierte al continente en una de las regiones donde el cambio climático se manifiesta con mayor intensidad en forma de olas de calor.
La previsión para los próximos días apunta a que las temperaturas más elevadas se mantendrían al menos hasta mediados de esta semana, aunque la evolución exacta de la dorsal subtropical determinará si el episodio se prolonga o si una entrada de aire más fresco desde el Atlántico modera los valores hacia el fin de semana. Aemet confirmará la magnitud y la eventual extensión de los avisos a medida que actualice sus previsiones en los próximos días.


