El pico y placa es una de las herramientas de gestión del tráfico más extendidas en las grandes ciudades colombianas desde finales de los años noventa. Su lógica consiste en restringir la circulación de una parte del parque automotor particular cada día, según el último dígito de la placa, distribuyendo la carga vehicular a lo largo de la semana. La Secretaría de Movilidad revisa y ajusta esa rotación de forma semestral en función del comportamiento del tráfico, las obras de infraestructura en curso y la siniestralidad vial.
La franja de aplicación este miércoles se extiende de manera continua entre las 6:00 de la mañana y las 7:00 de la noche, sin el corte al mediodía que existía en esquemas anteriores. Ese formato de jornada continua busca evitar que los conductores concentren sus desplazamientos en las horas en que la medida quedaba suspendida, una práctica que en el pasado generaba picos de congestión justo antes y después de la pausa.
El incumplimiento conlleva sanciones económicas conforme al Código Nacional de Tránsito Terrestre —Ley 769 de 2002, modificada por la Ley 1383 de 2010—, que tipifica la infracción como falta de tránsito de tipo C. La multa, cuantificada en salarios mínimos diarios legales vigentes, se aplica junto con la inmovilización del vehículo en los casos detectados por los agentes de tránsito municipales.
La medida excluye habitualmente a vehículos de servicio público, motocicletas, transporte de carga con permisos especiales, automóviles que trasladan a personas con discapacidad debidamente certificada y, en algunos esquemas de exención ambiental, vehículos eléctricos o híbridos. Estas excepciones varían de una ciudad a otra y se revisan en cada actualización normativa municipal.
El pico y placa opera en Cali en un contexto de crecimiento sostenido del parque automotor, impulsado por el acceso al crédito vehicular y la limitada cobertura del transporte público masivo. El sistema MIO (Masivo Integrado de Occidente), articulador de la movilidad de la ciudad, ha enfrentado dificultades operativas y financieras documentadas por la propia Alcaldía en sus informes de gestión, lo que ha trasladado buena parte de la demanda de transporte al vehículo privado.
Un modelo distinto al de Bogotá
Frente a Bogotá, donde el esquema ha evolucionado hacia el llamado pico y placa solidario —que permite circular pagando una tarifa—, Cali conserva un modelo más tradicional, sin cobro por excepción. Esa diferencia ha alimentado el debate entre gremios de comerciantes y transportadores sobre la eficacia real de la restricción para descongestionar los principales corredores de la ciudad.
La Cámara de Comercio de Cali ha señalado en distintos pronunciamientos públicos que la restricción alivia parcialmente el tráfico, pero no resuelve el problema estructural: la insuficiente inversión en infraestructura vial y transporte público frente al ritmo de crecimiento de una ciudad cuya área urbana se estima en el entorno de los 2,2 millones de habitantes, según proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
Desde la Alcaldía, las autoridades de movilidad han defendido en ocasiones anteriores la continuidad del esquema como una medida transitoria mientras avanzan la ampliación del sistema MIO y la construcción de nuevas troncales. A la fecha no existe un cronograma público que fije el fin de la restricción vehicular en la ciudad.
El precedente más citado en el debate nacional se remonta a la implementación del pico y placa en Bogotá en 1998, bajo la primera alcaldía de Enrique Peñalosa, como respuesta a la crisis de movilidad de la capital. Aquel esquema fue replicado después en Medellín, Cali, Barranquilla y otras capitales departamentales, y se consolidó como una de las políticas de tránsito más extendidas y a la vez más discutidas del país.
Para los conductores que circulen este miércoles por Cali, la recomendación de las autoridades municipales pasa por verificar previamente el calendario de restricción vigente en los canales oficiales de la Secretaría de Movilidad, dado que la rotación puede sufrir ajustes puntuales por festivos, obras viales o eventos masivos.
La próxima revisión del esquema, conforme al calendario habitual de actualización semestral, se produciría hacia finales de este año, cuando la Secretaría de Movilidad fije la rotación aplicable para el primer semestre de 2027.
