"El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, encabezará nuestra delegación en la reunión de ministros del G20", declaró la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova.
Zajárova denunció que el proceso de visados para la delegación rusa atravesó tropiezos antes de destrabarse "a última hora". "Dio la impresión, sobre todo, por supuesto, en lo que respecta a la Embajada de Estados Unidos en Moscú, que emitió visados estadounidenses a los delegados rusos, de que no todos en Washington estaban contentos con la visita prevista de la delegación rusa", apuntó la vocera.
La diplomacia rusa planteó expectativas amplias para el encuentro. Zajárova sostuvo que Moscú "espera que la reunión incluya un debate exhaustivo sobre una amplia gama de desafíos geopolíticos, incluidos los conflictos y las tendencias de confrontación que socavan los cimientos de la economía global".
Del lado estadounidense, la agenda apunta en dirección similar con otro énfasis: se prevé que el encuentro sirva para abordar las crisis geopolíticas que contribuyen a las perturbaciones económicas mundiales, en referencia a las guerras en Ucrania e Irán. Washington mantiene abierto en paralelo otro frente de seguridad hemisférica, como el ataque de EU a una lancha en el Pacífico atribuido al narcotráfico.
La reunión ministerial en Atlanta funcionará como antesala de la cumbre de líderes del G20 que el presidente estadounidense, Donald Trump, acogerá en diciembre en su club de golf de Doral, a las afueras de Miami. El mandatario ruso, Vladímir Putin, recibió invitación para esa cita, aunque no ha confirmado su asistencia, que el Kremlin condicionó a los resultados de la reunión de la APEC en China. Su última participación presencial en una cumbre del G20 fue en 2019, en Japón, antes de que las relaciones entre Moscú y Occidente se tensaran con la invasión de Ucrania en 2022.
El trasfondo diplomático se amplía con otra cita en ciernes: Trump, Putin y el presidente chino, Xi Jinping, preparan una reunión trilateral en noviembre en China para abordar problemas globales, la desnuclearización y conflictos como los de Irán y Ucrania. Ese triángulo de contactos convive con otras líneas de comunicación entre Washington y Moscú, entre ellas la que mencionó Trump al prever una llamada con Putin por reportes sobre un brote de peste en territorio ruso, que dijo esperar concretar "muy pronto".
La agenda rusa en el G20 se inserta además en una estrategia de alianzas que Moscú sostiene en otras regiones, incluida América Latina. Putin ha señalado el interés de Rusia en continuar la cooperación energética con Venezuela y ha dicho realizar consultas con "terceros países" sobre ese frente, al tiempo que ha asegurado estar dispuesto a "llegar a un acuerdo" con Ucrania, insistiendo en que rusos y ucranianos "son un mismo pueblo".
