Benigni construyó buena parte de su prestigio internacional con "La vida es bella" (1997), cinta en la que interpretó a Guido Orefice, un padre que intenta proteger a su hijo del horror de un campo de concentración nazi mediante la fantasía y el humor. La película le valió el Óscar a mejor actor y se convirtió en una de las referencias más citadas del cine europeo sobre el Holocausto.
El actor no es ajeno a reflexionar públicamente sobre los conflictos bélicos contemporáneos. En su filmografía también abordó la guerra de Irak en "El tigre y la nieve", producción en la que combinó el drama bélico con su característico registro emocional.
"Vivimos en un mundo terrible, no peor que entonces, (por eso) hoy en día es fundamental hablar de amor, porque, cuando das amor, el amor regresa, te es devuelto; si el mundo es feo, nosotros también lo somos", declaró Roberto Benigni, actor y director italiano.
El intérprete fue más allá al cuestionar por qué los conflictos armados siguen vigentes, y planteó que el armamento debería quedar reducido al terreno simbólico de los museos en lugar de normalizarse en los discursos políticos y militares.
"¿Cómo podemos seguir hablando de guerra hoy día? Las armas deberían de estar en un museo, quieren humanizar la guerra; la guerra no debería humanizarse, debería abolirse. En nuestra Constitución, Italia repudia la guerra, debería de estar en todas las constituciones, en la rusa, en la estadounidense, el mundo debería repudiar la guerra para siempre", afirmó Benigni en el mismo programa.
La referencia a la Carta Magna italiana no es casual: su artículo 11, redactado tras la Segunda Guerra Mundial, establece que Italia repudia la guerra como instrumento de agresión a la libertad de otros pueblos. El actor propuso extender ese principio a las constituciones de otras naciones, incluidas las de Rusia y Estados Unidos.
Benigni ha mantenido su presencia pública más allá de la actuación. Entre sus apariciones figuran una clase magistral en la Mostra de Venecia y recitales dedicados a la obra de Dante Alighieri, actividades con las que ha reforzado su papel como una de las voces culturales italianas con mayor proyección fuera de su país.
Su reflexión sobre la guerra se suma a un panorama cultural donde otras expresiones artísticas también dialogan con la memoria y la pérdida, como ocurre esta temporada con las ofrendas que arrancaron el 27 de octubre en México para recordar a las mascotas difuntas, parte del calendario que marca octubre y noviembre en el país.
