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La UE estudia apagar el alumbrado público si el invierno agrava la escasez de gas

Las reservas europeas de gas estaban al 72% el 1 de octubre, once puntos por debajo del nivel de la misma fecha de 2025, según el IEEFA.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Las instituciones europeas plantean medidas de ahorro energético —desde atenuar el alumbrado público hasta limitar la calefacción de las terrazas hosteleras— ante un invierno que el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea (EUISS) describe como potencialmente duro. El organismo señala que los bajos niveles de almacenamiento de gas, el encarecimiento de los combustibles y los conflictos internacionales configuran un escenario de riesgo para hogares y empresas en los próximos meses.

El diagnóstico parte de una cifra concreta: las instalaciones de almacenamiento subterráneo de gas de la Unión Europea estaban llenas, de media, al 72% el 1 de octubre de 2026, frente al 83% registrado en la misma fecha de 2025, según datos recopilados por el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA). La diferencia de once puntos reduce el margen con el que los países afrontan los meses de mayor consumo, justo cuando el mercado internacional de gas natural licuado (GNL) se vuelve más competido.

Según el IEEFA, las importaciones europeas de GNL disminuyeron un 3,5% entre enero y agosto de 2026, mientras que las importaciones totales de gas se mantuvieron prácticamente estables. El dato ilustra una transformación estructural: Europa ha reducido su dependencia del gas ruso transportado por gasoducto desde la invasión de Ucrania en 2022, pero ha trasladado esa dependencia a un mercado internacional de GNL sujeto a rutas marítimas, acuerdos comerciales y una competencia creciente con compradores asiáticos.

A esa presión se suma un calendario regulatorio que endurecerá aún más el acceso al gas ruso: el 1 de enero de 2027 entrará en vigor la prohibición total de importar GNL ruso bajo los contratos a largo plazo vigentes, lo que añadirá tensión a un mercado que ya opera con incertidumbres logísticas y geopolíticas.

El precedente de la crisis de 2022

La situación actual recuerda a la crisis energética de 2022, cuando el corte abrupto del gas ruso por gasoducto disparó los precios mayoristas de la electricidad y obligó a varios gobiernos europeos a aprobar planes de ahorro y a Bruselas a fijar un objetivo voluntario de reducción del consumo de gas del 15%. Aquel episodio dejó como legado una diversificación de proveedores —Estados Unidos, Catar y Argelia ganaron peso— y una red de interconexiones reforzada, pero no eliminó la vulnerabilidad del continente ante los shocks de oferta.

La diferencia con 2022, según el EUISS, es que Europa parte ahora de una posición formalmente más diversificada, pero con menos colchón de reservas y con un frente adicional: la amenaza de ataques híbridos rusos. El instituto contempla un escenario en el que daños deliberados en subestaciones eléctricas, centrales térmicas o redes de distribución podrían provocar interrupciones de suministro generalizadas, un riesgo que ha cobrado relevancia tras los incidentes registrados en infraestructuras submarinas e instalaciones energéticas del mar Báltico y el mar del Norte en los últimos años.

El EUISS advierte, además, de que los precios del petróleo, el diésel, el combustible de aviación y el gas han experimentado fuertes incrementos interanuales, de modo que ahorrar energía deja de ser una cuestión estrictamente económica y adquiere una dimensión estratégica para proteger el abastecimiento y reforzar la autonomía europea.

Escenarios de ENTSOG recogidos por Asena

Los análisis de la consultora Asena, que recogen previsiones de la red europea de operadores de gasoductos (ENTSOG), cuantifican el riesgo en varios escenarios. Si se combinan temperaturas muy bajas con un suministro reducido de gas ruso por gasoducto, Europa necesitaría importar cantidades adicionales de GNL para cubrir toda la demanda invernal. En un escenario de suministro ajustado, la demanda potencial no cubierta podría alcanzar aproximadamente el 12% del consumo total de un invierno frío.

«En el supuesto más desfavorable, los recortes necesarios podrían llegar al 15%, mientras que las reservas estratégicas descenderían hasta niveles cercanos al 11%», advierten las autoridades citadas por Asena.

Ese umbral del 11% en las reservas estratégicas marcaría un nivel crítico: por debajo de ese porcentaje, los operadores de red suelen activar protocolos de restricción prioritaria para hogares y servicios esenciales, dejando fuera del suministro garantizado a parte de la industria intensiva en gas.

Entre las opciones que se plantean figuran atenuar o apagar la iluminación nocturna secundaria, ajustar la temperatura de calefacción en edificios administrativos y limitar los sistemas de calefacción exterior en las terrazas hosteleras. Son medidas de bajo coste político comparadas con los racionamientos industriales, y buscan recortar picos de demanda sin afectar a los servicios esenciales.

El IEEFA subraya que, aunque las condiciones meteorológicas —incluida la posible influencia del fenómeno de El Niño— determinarán buena parte de la escasez de gas y la evolución de los precios, la reducción del consumo eléctrico es una de las pocas variables que los Estados miembros pueden controlar de forma directa, a diferencia del clima o de los precios internacionales del GNL.

El debate energético se enmarca en un esfuerzo europeo más amplio por dotar a la Unión de mayor capacidad de respuesta autónoma, en la línea de lo que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, reclamó al pedir a la UE «fuerza, recursos y unidad» para dejar de solo reaccionar ante crisis externas, desde la energética hasta la migratoria.

El EUISS sitúa el ahorro energético en una dimensión que trasciende lo doméstico: reducir la demanda, señala el organismo, puede ayudar a proteger el abastecimiento, contener las facturas de hogares y empresas y reforzar la autonomía estratégica europea frente a un mercado de GNL cada vez más disputado con los compradores asiáticos, en un invierno cuya evolución dependerá en última instancia de la meteorología y de la estabilidad de las rutas de suministro.

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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