La eliminación de Colombia en la primera ronda del Mundial de 2026, disputado en EE. UU., México y Canadá, dejó a la dirigencia de la FCF ante la tarea de recomponer el proyecto deportivo. La búsqueda de amistosos permitiría al cuerpo técnico evaluar variantes y perfilar el nuevo ciclo antes del arranque de las eliminatorias y de la cita continental.
Según lo conocido, la Federación trabajaría en dos partidos para una fecha FIFA próxima, con la intención de que se jueguen fuera del país, en la modalidad habitual de la Tricolor en Norteamérica o Europa, donde reside buena parte de la afición cafetera y donde suele concentrarse la logística para los futbolistas que militan en el exterior.
Los posibles rivales que se mencionan corresponderían a selecciones de nivel similar o superior al de Colombia en el ranking FIFA, aunque ninguno de los cruces estaría cerrado de manera oficial. La FCF no ha confirmado públicamente listado de rivales ni sedes, por lo que cualquier nombre que circule debe tomarse como una posibilidad en negociación y no como un hecho consumado.
La selección de rivales para los amistosos posteriores a un Mundial no es un trámite menor: de estos encuentros depende buena parte del ingreso comercial de la Federación por derechos de televisión y taquilla, además de servir de vitrina para el nuevo ciclo. Cuando administra recursos públicos, la FCF queda sujeta al control de la Contraloría General de la República.
Del precedente de Rusia 2018 al banquillo pendiente
El antecedente más citado por aficionados y analistas es la eliminación de la Tricolor en la fase de grupos del Mundial de Rusia 2018, tras la cual la Federación también convocó amistosos de transición antes de la Copa América de 2019 en Brasil. Aquel proceso, con José Pékerman al mando, funcionó de bisagra entre generaciones y dejó lecciones sobre los tiempos que exige una reconstrucción sin resultados inmediatos garantizados.
La pregunta que ronda en el entorno de la Selección es si el técnico que dirigió al equipo en el Mundial de 2026 continuará al frente del proceso o si la FCF optará por un relevo en el banquillo, decisión que suele tomarse en las semanas posteriores a una eliminación de este calibre. Ni la presidencia de la Federación ni el cuerpo técnico se han pronunciado públicamente sobre la continuidad, y cualquier anuncio en ese sentido marcaría el verdadero punto de partida del nuevo ciclo.
La Copa América de 2028 representaría la primera gran cita en la que la Tricolor podría buscar reivindicación tras la frustración mundialista. Colombia llega a este nuevo ciclo con el precedente reciente del subtítulo continental logrado en la Copa América de 2024, disputada en EE. UU., cuando el equipo cayó en la final ante Argentina, un resultado que había elevado las expectativas de la afición de cara al Mundial de 2026.
La FCF no ha entregado un comunicado oficial con el detalle de los amistosos, por lo cual fechas y rivales exactos permanecen sujetos a confirmación en las próximas semanas. La costumbre de la Federación es anunciar este tipo de partidos con algunas semanas de antelación, plazo que coincidiría con el momento actual del calendario si los encuentros se disputan en la próxima ventana.
Los clubes de la Liga BetPlay Dimayor estarán atentos a la convocatoria, en particular respecto de los jugadores del fútbol local que podrían entrar en un proceso de renovación con miras a 2028. La articulación entre la Federación y los clubes profesionales, regulada por los reglamentos de la Dimayor y el estatuto de la FCF, será clave para no afectar el calendario doméstico durante la fecha FIFA.
De confirmarse fechas y rivales, el primero de los dos amistosos marcaría el reinicio de la Selección Colombia tras la eliminación, mientras la hinchada esperará señales sobre el rumbo del equipo. La FCF deberá, en paralelo, resolver la situación del banquillo y definir la hoja de ruta de convocatorias que marcará el camino hacia la Copa América de 2028.
