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Un estudio francés mide la textura de nueve cuadros de Van Gogh para detectar falsificaciones

El método, publicado en Surface Topography: Metrology and Properties por tres investigadores de la Université Polytechnique Hauts-de-France, no requiere contacto físico con la obra.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Un equipo de la Université Polytechnique Hauts-de-France ha desarrollado un método que analiza la textura de un cuadro para reforzar su autenticación sin tocarlo ni extraer muestras físicas. La técnica, firmada por François Berkmans, Ludovic Nys y Maxence Bigerelle, convierte imágenes de muy alta resolución en mapas tridimensionales y calcula la dimensión fractal de la pintura, una medida de la complejidad de su superficie.

El procedimiento parte de fotografías de muy alta resolución que los investigadores transforman en representaciones de apariencia tridimensional, usando la intensidad de los tonos de gris como aproximación a la altura de la superficie pintada. Sobre esos mapas calculan la dimensión fractal, tanto del conjunto de la obra como de zonas homogéneas seleccionadas para analizar pinceladas concretas.

El resultado es una firma morfológica cuantificable que puede compararse entre distintas pinturas, según el estudio publicado en Surface Topography: Metrology and Properties. El objetivo es detectar regularidades compatibles con la mano de un artista determinado y señalar obras que se desvíen de ese patrón, como complemento a los análisis documentales y químicos ya existentes.

Los investigadores aplicaron el método a nueve pinturas atribuidas a Van Gogh, entre ellas dos casos ya documentados con anterioridad. Los labradores, una falsificación identificada previamente, se apartó con claridad del patrón de referencia obtenido para el resto de las obras, sin que esa diferencia dependiera del parecido visual de las pinceladas.

Puesta de sol en Montmajour, cuya autenticidad ya había sido reconocida, arrojó valores compatibles con las demás pinturas del grupo de comparación, un resultado coherente con esa atribución previa. El equipo amplió la prueba comparando ocho cuadros de Van Gogh con ocho de David Klöcker Ehrenstrahl, pintor del siglo XVII, y halló una separación estadísticamente significativa entre ambos conjuntos.

La premisa de fondo es que la textura de una pintura depende de factores difíciles de replicar: los materiales empleados, el proceso de secado, la tensión del lienzo o el envejecimiento del soporte con el paso de las décadas. Copiar la apariencia visible de una obra no garantiza reproducir ese mismo patrón de superficie, lo que abre una vía adicional para distinguir originales de falsificaciones.

Los investigadores matizan que las restauraciones condicionan la comparación. Una limpieza que afecte a toda la superficie puede dificultar el análisis, mientras que los retoques localizados plantean un escenario distinto, con zonas concretas alteradas que exigen una lectura más cuidadosa de los datos. La ventaja del sistema, según los autores, reside en trabajar únicamente con representaciones digitales, lo que evita manipular piezas cuyo estado de conservación exige extremar las precauciones.

La autentificación de obras de arte combina desde hace décadas la procedencia documental, el análisis químico de pigmentos y soportes, y el juicio experto sobre el estilo. La falsificación de cuadros atribuidos a grandes maestros ha alimentado litigios y escándalos recurrentes en el mercado internacional: el caso del alemán Wolfgang Beltracchi, condenado en 2011 a seis años de prisión por vender decenas de falsos expresionistas y vanguardistas, obligó a museos y casas de subastas a reforzar los peritajes de laboratorio antes de certificar una pieza.

En esa cadena de comprobaciones se inscribe la aportación francesa, que añade la textura como una evidencia medible más junto al estudio químico y a la investigación histórica. La herramienta llega a un ámbito en el que la literatura y el periodismo cultural vuelven una y otra vez sobre el fraude artístico, como muestra el reciente thriller sobre sumisión química firmado por Belmonte y Landaluce.

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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