El hallazgo se produjo en los alrededores de Miraflores, una formación rocosa de unos seis metros de altura donde Curiosity continúa buscando evidencias del pasado acuático de Marte. El equipo científico había identificado antes patrones poligonales similares en otras zonas del planeta, pero, según el comunicado de la agencia, nunca en una concentración tan amplia como la registrada ahora en un solo punto del terreno marciano.
El róver capturó un panorama de 360 grados que muestra las fracturas extendiéndose en todas direcciones, incluso sobre los costados del promontorio rocoso. Cada polígono individual mide entre 4 y 8 centímetros, un tamaño que, según los científicos, resulta clave para entender los procesos físicos que dieron origen a la estructura.
"Hemos visto muchos paisajes fascinantes a través de los ojos de Curiosity, pero este mar de polígonos nos dejó sin aliento", señaló en el comunicado Ashwin Vasavada, científico del proyecto de la misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, con sede en el sur de California. Vasavada agregó que el equipo midió con cuidado las formas y la composición química de las fracturas, con la expectativa de que esos datos permitan reconstruir el mecanismo que las generó.
Aunque el origen exacto del fenómeno aún no está establecido, los investigadores de la misión manejan varias hipótesis. La más sólida sugiere que las fracturas se formaron cuando antiguos depósitos de barro se secaron y se agrietaron con el paso del tiempo, un proceso comparable al que se observa en superficies de barro seco en la Tierra. Otras explicaciones en estudio incluyen ciclos repetidos de calentamiento y enfriamiento del terreno, o la compresión de sedimentos enterrados que habría expulsado agua acumulada y generado la red de grietas visible hoy.
La relevancia del hallazgo trasciende lo paisajístico. Valle Grande se perfila como un punto de referencia para reconstruir la historia climática de Marte, en un momento en que la comunidad científica intenta determinar si el planeta atravesó, hace miles de millones de años, periodos alternos de humedad y sequedad similares a los terrestres.
En 2023, William Rapin, investigador del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología de Francia, había señalado en un comunicado previo de la misión que "esta es la primera evidencia tangible que hemos visto de que el clima antiguo de Marte tenía ciclos húmedos y secos regulares, similares a los de la Tierra". Rapin añadió entonces que esos ciclos resultan útiles, e incluso podrían ser necesarios, para la evolución molecular que eventualmente daría origen a la vida.
El monte Sharp, una montaña de unos cinco kilómetros de altura que Curiosity explora desde 2014, y la región circundante habrían estado atravesados por lagos y corrientes de agua hace miles de millones de años. El paisaje actual, árido y frío, conserva sin embargo huellas geológicas de aquel entorno mucho más húmedo, lo que convierte a la zona en un laboratorio natural para estudiar la transición climática del planeta rojo.
La misión Curiosity, lanzada por la NASA en 2011 y en operación en la superficie marciana desde agosto de 2012, ha documentado a lo largo de más de una década estructuras rocosas, minerales y patrones geológicos que sustentan la teoría de un Marte antiguo con presencia significativa de agua líquida. El hallazgo en Valle Grande se suma a esa acumulación de evidencia, aunque los científicos insisten en que se requiere un análisis más detallado de la composición química de los polígonos antes de establecer conclusiones definitivas.
El episodio reabre el debate sobre las condiciones que habrían hecho posible, o no, el surgimiento de vida microbiana en Marte durante su fase más húmeda. La NASA no ha fijado plazos concretos para completar el análisis de los datos recolectados en el sitio, aunque el equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro indicó que continuará el estudio de la zona mientras Curiosity permanezca operativo en las laderas del monte Sharp.
El róver, que ha superado con creces su expectativa de vida útil original de dos años terrestres, sigue siendo una de las piezas centrales del programa de exploración marciana de EE. UU., junto con el róver Perseverance, que opera en el cráter Jezero desde 2021. Ambas misiones forman parte de la estrategia de la agencia para preparar futuras exploraciones humanas del planeta rojo y evaluar la viabilidad de recursos como el agua congelada para sostener presencia prolongada.
