El tralkoxydim reúne varias propiedades que facilitan su paso de los cultivos al agua: es soluble, se adhiere poco al suelo y su estructura química absorbe radiación ultravioleta con facilidad. Estos rasgos llevaron al equipo del INIA-CSIC a sospechar que la luz solar podría ser una vía relevante de degradación en ríos y arroyos, un proceso que hasta ahora no se había estudiado en condiciones que reprodujeran el medio natural con precisión.
Para comprobarlo, los investigadores prepararon disoluciones con agua ultrapura, agua de manantial y agua de río, y las sometieron a radiación solar simulada en laboratorio bajo condiciones controladas. El diseño experimental incluyó tanto el ingrediente activo puro como la formulación comercial del herbicida, la que efectivamente se aplica en el campo, además de ácidos húmicos, un componente habitual de la materia orgánica disuelta en masas de agua dulce.
Los resultados mostraron diferencias notables según el tipo de agua empleada. En las condiciones de laboratorio más simples, la vida media del herbicida fue de poco más de una hora. En agua de río, con mayor concentración de materia orgánica, el proceso se prolongó hasta cerca de cinco horas, porque los ácidos húmicos actúan como filtros ópticos que compiten con el tralkoxydim por la luz solar y ralentizan su descomposición.
Más allá del tiempo de persistencia, el equipo centró su atención en identificar en qué se transforma la molécula. Mediante técnicas analíticas de alta resolución, los investigadores detectaron por primera vez tres productos de transformación en medios acuáticos, cada uno originado por un cambio molecular distinto: un isómero del propio tralkoxydim, derivado de una alteración en la geometría de la molécula; la imina de tralkoxydim, el compuesto más abundante, generada por la rotura de un enlace químico; y el oxazol de tralkoxydim, formado mediante una reacción de ciclación y señalado por el estudio como el de mayor preocupación.
Toxicidad en la bacteria Vibrio fischeri
El equipo evaluó la toxicidad de estos tres compuestos con un ensayo estándar sobre la bacteria marina Vibrio fischeri, empleada habitualmente para medir el impacto de sustancias en agua. Los tres derivados mostraron una toxicidad notablemente superior a la del herbicida original, que no presentó toxicidad detectable en las mismas condiciones experimentales. Modelos computacionales adicionales apuntan a que el oxazol de tralkoxydim podría resultar especialmente perjudicial para peces, dafnias y algas, organismos habituales en los ecosistemas fluviales.
La transformación de un producto fitosanitario en el medio ambiente no es exclusiva de la luz solar: también la materia orgánica y la actividad microbiana pueden degradarlo. El estudio se inscribe en una línea de investigación que advierte de que esos procesos pueden generar compuestos cuyo impacto ecológico iguale o supere al del producto de partida, un fenómeno que hasta ahora ha quedado al margen de las evaluaciones convencionales de riesgo, tal como reflejan otros trabajos sobre elefantes africanos que se automedican con plantas en el campo de la ecotoxicología aplicada.
Los autores del trabajo del INIA-CSIC sostienen que estos resultados plantean la necesidad de incorporar el análisis de los productos de transformación a las normativas que regulan el uso de fitosanitarios en la Unión Europea, con el objetivo de reforzar la protección de ríos y arroyos frente a riesgos que las evaluaciones actuales no contemplan de forma sistemática.

