El fenómeno vuelve a la conversación pública por nombres como Leonardo DiCaprio, George Clooney o Mick Jagger, y en España Kiko Matamoros o Risto Mejide, asociados a relaciones con parejas considerablemente más jóvenes. La psicología distingue entre la atracción puntual y el patrón que se repite siempre.
Kreimer, en uno de sus vídeos en TikTok, explica que la atracción masculina por mujeres jóvenes podría relacionarse con una mayor probabilidad de fertilidad, un argumento clásico de la biología evolucionista. Pero introduce un matiz: que exista una explicación evolutiva para un impulso no significa que haya que seguirlo. El deseo, sostiene, no tiene por qué determinar las decisiones ni los valores de una persona.
Sentir atracción por alguien más joven no implicaría, por tanto, ningún problema en sí mismo. La cuestión cambiaría cuando esa preferencia se convierte en condición imprescindible para iniciar cualquier relación, un patrón que se repite y no una elección aislada.
La psicóloga Silvia Sanz plantea que, en relaciones con grandes diferencias de edad, conviene preguntarse qué busca cada parte en la otra. La persona más joven podría sentirse atraída por la experiencia, la seguridad o la estabilidad de alguien mayor; la de más edad, por recuperar dinamismo, juventud u oportunidades que siente perdidas.
Lara Ferreiro habla de la midorexia, un término que describe el miedo a envejecer. Según su planteamiento, algunas personas intentarían sentirse más jóvenes a través de una pareja de menor edad, especialmente tras una separación, convirtiendo la relación en una forma de reforzar el ego y recuperar sensaciones de otras etapas vitales.
Los datos de Emory sobre la ruptura
La diferencia de edad no determinaría por sí sola el éxito o el fracaso de una pareja. Sanz señala que una relación puede funcionar cuando existen madurez emocional, respeto, objetivos compartidos y expectativas de futuro compatibles entre ambos miembros.
Ferreiro cita una investigación de la Universidad de Emory que relacionaría las diferencias de edad con una mayor probabilidad de ruptura, con tasas de separación especialmente elevadas en parejas con más de veinte años de diferencia. Esos resultados, no obstante, no permitirían predecir qué ocurrirá en una relación concreta.
Los problemas surgirían cuando cada miembro atraviesa una etapa vital distinta: por ejemplo, si uno desea formar una familia y el otro no quiere volver a empezar esa etapa. Comunicación, empatía, respeto, aficiones compartidas, independencia y proyectos comunes aparecen como las claves que las especialistas destacan para sostener una relación con diferencia de edad, al margen de los años que separen a sus integrantes.
La reflexión conecta con otras figuras públicas que han hablado de su etapa vital, como José Coronado y su hectárea en Toledo como refugio. La edad, concluyen estas voces, no explicaría por sí sola la elección de pareja; pero cuando la atracción por personas mucho más jóvenes se repite, la psicología invita a mirar más allá del deseo y preguntarse qué necesidades emocionales podría estar cubriendo esa elección.

