El texto reconoce que tanto el comunicado de Zarzuela como los contactos institucionales tienen "un extraordinario valor institucional y humano", especialmente en un momento en que la población "necesita sentir el respaldo y la presencia de las instituciones que representan la unidad y permanencia de España". La entidad expresa su "lealtad institucional" y sostiene que la implicación del Rey ha transmitido "un mensaje de confianza, serenidad y unidad", subrayando que "ningún territorio queda al margen de la preocupación y el compromiso de la Jefatura del Estado".
El escrito remarca la relevancia "estratégica, histórica y geopolítica" de Ceuta y Melilla como frontera sur de España y de la Unión Europea, y advierte de que ambas plazas afrontan "desafíos constantes" que exigen "la atención y el compromiso de todas las instituciones del Estado". La entidad hace llegar, además, sus "mejores deseos" tanto para la Corona como para el conjunto del país.
La carta responde al comunicado que la Casa del Rey emitió el sábado, en el que el Monarca aseguró seguir la situación con "gran preocupación e indignación" y consideró imprescindible adoptar todas las medidas necesarias para evitar que se repitan unos hechos que, según el propio texto, "se han traducido en una triste y trágica pérdida de decenas de vidas". Desde Zarzuela se subrayó la importancia de trasladar "de forma unida, clara y determinante" el apoyo del conjunto de España a los habitantes de ambas ciudades.
El papel constitucional de la Corona en una crisis de competencia estatal
El seguimiento del Rey no se limitó al comunicado. Según informó la Casa Real, Felipe VI mantuvo desde el jueves anterior conversaciones telefónicas con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, además de hablar con los presidentes de Ceuta y Melilla, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda, respectivamente, a quienes trasladó "palabras de ánimo y firmeza". Ese contacto simultáneo con Gobierno y oposición se inscribe en la función que el artículo 56 de la Constitución de 1978 atribuye al Rey como símbolo de la unidad y permanencia del Estado, sin capacidad ejecutiva alguna.
Las competencias en materia de seguridad, extranjería y control de fronteras corresponden al Gobierno y al Ministerio del Interior, de modo que la intervención de la Corona se circunscribe al plano institucional y de cohesión, sin incidencia en la gestión operativa. Ceuta y Melilla, ciudades autónomas dotadas de un estatuto singular dentro de la organización territorial española, constituyen junto con sus perímetros la única frontera terrestre de la Unión Europea en el continente africano, compartida con Marruecos.
Esa condición fronteriza ha convertido históricamente a ambos enclaves en puntos de fricción recurrentes en la gestión migratoria. Los episodios de saltos masivos a las vallas se remontan a las crisis de 2005 y a sucesos posteriores en la valla de Melilla, mientras que en mayo de 2021 miles de personas cruzaron la frontera de Ceuta en un episodio que el Gobierno vinculó entonces a la disputa por el Sáhara Occidental y que derivó en una crisis diplomática con Rabat. La relación bilateral, basada en acuerdos de colaboración policial y readmisión, ha atravesado desde entonces fases de tensión y distensión.
La crisis que ha motivado tanto el comunicado real como la carta de agradecimiento se desarrolló los días previos en la frontera de Ceuta, con incidentes que, según Zarzuela, provocaron víctimas mortales.
La posición expresada por el Rey coincide con la decisión de la Unión Europea de convocar para este martes 4 de agosto una reunión extraordinaria de los ministros del Interior de los Estados miembros, en la que se abordará la evolución de la crisis y su impacto sobre la frontera sur de Europa. La cita se produce en un contexto de presión migratoria que en los últimos años ha llevado a Bruselas a aprobar el Pacto sobre Migración y Asilo y a reforzar la cooperación con Marruecos en el control de sus fronteras terrestres.
El reconocimiento de la Comunidad Musulmana de Melilla se enmarca en el papel de la Jefatura del Estado como referencia simbólica en momentos de tensión territorial, al margen del debate sobre la gestión operativa, que corresponde al Gobierno central y a las administraciones autonómicas y locales. La entidad representa a una parte sustancial de la población de una ciudad de composición plural en la que el componente musulmán tiene un peso demográfico significativo.
De la reunión de los ministros de Interior de la UE del martes dependerá en buena medida la respuesta europea a la situación en la frontera sur. En paralelo, se espera que el Ministerio del Interior ofrezca en los próximos días un balance más preciso de la crisis y detalle las medidas de refuerzo de la seguridad en Ceuta y Melilla, en línea con lo reclamado tanto por el Rey como por las autoridades autonómicas de ambas ciudades.


