El pazo coruñés de la localidad de Sada, residencia de verano del dictador y de su familia durante décadas, reunió a lo largo de los años muebles, porcelanas, tapices, esculturas religiosas y objetos decorativos cuya salida al mercado madrileño ha vuelto a situar en el centro del debate la procedencia de ese patrimonio. La subasta, rodeada de polémica por ese origen, concentró a coleccionistas y compradores en torno a un catálogo de piezas de muy distinta naturaleza y época.
El Pazo de Meirás fue entregado a Francisco Franco en 1938 por suscripción popular promovida en A Coruña y permaneció en manos de su familia hasta que, en 2020, la Audiencia Provincial de A Coruña declaró que el inmueble pertenecía al Estado y ordenó su devolución. La venta de los bienes muebles del martes afecta al mobiliario y los objetos que no quedaron incluidos en aquel fallo sobre el inmueble.
Entre los resultados más llamativos figuró el tapiz heráldico del lote 129, una pieza del siglo XX decorada con las armas de la Monarquía Hispánica, que partió de 850 euros y se adjudicó por 9.000. Una pareja de jarrones de porcelana china de la dinastía Qing, del siglo XIX, decorados con el motivo de los cien ciervos, pasó de 1.800 a 7.000 euros. Las diferencias entre precios de salida y de adjudicación marcaron buena parte de la jornada.
El cuadro del pazo que multiplicó su valor por 120
Uno de los casos más significativos fue el del cuadro Vista del pazo de Meirás, obra de Isabel de Cubas y Gerdtzen, que salió a la venta por apenas 50 euros y terminó adjudicándose por 6.000, multiplicando por 120 su precio inicial. La misma cantidad alcanzó San Francisco orante ante el crucifijo junto a la calavera, pintura atribuida al círculo de Luis Tristán, aunque en este caso la distancia con el precio de salida, fijado en 5.000 euros, fue mucho menor.
El catálogo reservó también espacio para mobiliario, escultura y piezas de devoción religiosa. Un bargueño asturleonés del siglo XVII, en nogal y madera frutal, se vendió por 5.500 euros frente a los 4.500 de salida. La escultura de San Rafael realizada por José María González del Campo en 1937, con acabado dorado y plateado y una inscripción que reza «CÓRDOBA AL CAUDILLO DE ESPAÑA 1-05-43», alcanzó los 4.750 euros tras partir de 3.000. Una pintura de Santa Teresa de Jesús de la escuela española del siglo XVII pasó de 300 a 4.000 euros.
La porcelana china volvió a protagonizar algunas de las pujas más disputadas: una gran pecera decorada con flores y pájaros, con soporte de madera, se vendió por 2.500 euros tras salir por 150, y una pareja de jarrones con esmalte rojo sangre de buey y asas en forma de leones de Foo alcanzó los 2.250 euros frente a los 250 iniciales. Una sopera de la Compañía de Indias del periodo Qianlong y un conjunto de albarelos de farmacia de los siglos XVII y XVIII se adjudicaron por 2.750 euros. En mobiliario, una escalera de biblioteca que partía de 50 euros llegó a 1.500, y un sofá de terciopelo rojo con flecos alcanzó la misma cifra desde los 350 iniciales.
La fotografía de Juan Carlos I aún sin adjudicar
Entre los lotes que concentraban mayor atención por su vínculo con la historia de la familia Franco figuraba una fotografía enmarcada en plata española, identificada con el número 457, con marcas de Pérez Fernández y corona real y una dedicatoria atribuida a Juan Carlos I. El lote, con precio de salida de 200 euros, remite a la relación entre el entonces príncipe y el dictador, una circunstancia que añadía interés histórico a un objeto cuyo valor inicial resultaba muy inferior al de las piezas que encabezaron las adjudicaciones de la jornada.
A diferencia de la jarra de Talavera, el tapiz heráldico o los jarrones de porcelana Qing, ya registrados como vendidos tras el cierre de sus pujas respectivas, la fotografía de Juan Carlos I continuaba abierta a nuevas ofertas una vez concluida la sesión del martes, sin que se conociera todavía su desenlace final.