“Quiero anunciar mi renuncia al Partido Liberal colombiano. Lo digo con tristeza porque por 12 años quise construir un partido que fuera verdaderamente socialdemócrata, que luchara por las minorías, por las mujeres, por las comunidades étnicas, por la comunidad LGTBIQ, que defendiera la Constitución de 1991 y su carta de derechos”, expresó Losada en su mensaje de renuncia.
El excongresista dirigió sus críticas de manera directa contra la dirección de César Gaviria, presidente de la República entre 1990 y 1994 y director del Partido Liberal. “Desgraciadamente, durante la dirección de César Gaviria, el Partido Liberal ha retrocedido en esos propósitos y se ha convertido en un partido clientelista que favorece las estructuras políticas de Colombia y que se ha dedicado a convertirse en una máquina en favor de todo lo que está mal en la sociedad”, sostuvo Losada.
Losada llegó a la Cámara de Representantes y se ubicó dentro del liberalismo en las causas que él mismo enumeró: los derechos de las minorías, de las mujeres, de las comunidades étnicas y de la comunidad LGTBIQ, además de la defensa de la Constitución de 1991, que invocó de forma explícita como referente de su proyecto político dentro de la colectividad. En las recientes elecciones legislativas buscó pasar de la Cámara al Senado, pero, según reconoció, los votos no le alcanzaron para conservar un escaño.
La pérdida de la curul, sumada a las diferencias con la cúpula liberal, precedió a la decisión de romper con una de las dos colectividades históricas del bipartidismo colombiano, junto con el Partido Conservador. El Partido Liberal ha gobernado el país en distintos periodos y ha atravesado sucesivas reconfiguraciones internas, marcadas por la tensión entre sectores progresistas y sectores más tradicionales y regionales.
Un partido histórico bajo la conducción de Gaviria
Gaviria asumió la dirección del partido tras dejar la Casa de Nariño y ha mantenido ese liderazgo de manera prolongada, lo que le ha permitido incidir en la selección de candidaturas y en las alianzas electorales de la colectividad en el Congreso de la República. Esa larga conducción es, precisamente, el eje de las objeciones que Losada formuló al anunciar su salida. El Partido Liberal no se pronunció de manera oficial sobre la renuncia al cierre de esta edición.
El liberalismo colombiano arrastra una historia de coaliciones que se remonta al Frente Nacional, el pacto con el Partido Conservador que gobernó el país entre 1958 y 1974 tras el periodo de La Violencia y que alternó la Presidencia entre ambas colectividades. Esa tradición de alianzas de conveniencia ha alimentado, desde entonces, las críticas de sectores internos que reclaman mayor coherencia programática frente a lo que consideran un modelo de política regional basado en el reparto burocrático.
Losada no es el primer dirigente que abandona el partido invocando diferencias con su dirección. En las últimas décadas, distintos sectores del liberalismo han denunciado un distanciamiento entre las bases progresistas y la conducción de la colectividad, en particular por las alianzas electorales en las regiones, que según sus críticos priorizan la gobernabilidad local sobre la línea ideológica.
En su mensaje, el excongresista aclaró que su renuncia no supone abandonar los principios del liberalismo como corriente política, sino un rechazo a la dirección actual del partido. Prometió que no dejará las ideas políticas liberales y anunció que buscará un partido que mantenga los propósitos que atribuye a un liberalismo socialdemócrata. En ese mismo mensaje convocó a los integrantes inconformes de la colectividad a seguir sus pasos.
La renuncia no tiene incidencia directa sobre la conformación actual del Congreso, dado que Losada no ocupa una curul tras no haber sido elegido al Senado. En Colombia, la militancia partidista se rige por el régimen de bancadas y por las normas sobre pertenencia a partidos: la renuncia formal a una colectividad es requisito para poder inscribirse posteriormente en otra dentro de los plazos que fija la ley electoral, un trámite que se surte ante la Registraduría Nacional del Estado Civil y las autoridades electorales.
La salida se produce en un escenario de recomposición dentro de las colectividades tradicionales, en el que congresistas y exfuncionarios han migrado hacia nuevos movimientos en busca de espacios más afines a sus posturas. Ese tipo de movimientos suele intensificarse en los periodos posteriores a las elecciones legislativas, cuando los resultados reconfiguran las correlaciones de fuerzas internas.
El propio Losada no precisó en su mensaje cuál sería el partido o movimiento en el que buscaría continuar su carrera política. Su futuro dependerá de su capacidad para encontrar o construir un nuevo vehículo electoral y de si su renuncia arrastra a otros militantes inconformes, un efecto que solo podrá medirse en los próximos meses y de cara a los siguientes comicios.
