Pékerman, quien dirigió a la Selección Colombia entre 2012 y 2018 y la llevó a dos participaciones mundialistas consecutivas —Brasil 2014 y Rusia 2018—, fue consultado sobre la gestión de Lorenzo al frente del equipo. El técnico argentino afirmó que los colombianos «deberían estar muy satisfechos con lo acontecido en el Mundial, donde se evidenció una recuperación tras la ausencia en la cita de Catar 2022».
El estratega enmarcó su lectura en el subcampeonato obtenido por la Tricolor en la Copa América previa, resultado que, según señaló, alimentó en un sector de los aficionados la idea de que la única meta aceptable era la obtención del título mundial. Esa postura, indicó Pékerman, requiere análisis desde su visión técnica: alcanzar un campeonato de esa magnitud exige, a su juicio, procesos prolongados y no resultados de coyuntura.
«Ser campeón del mundo va más allá de afirmaciones; responde a un proceso diario de formación y preparación de los jugadores», declaró el entrenador. Sobre esa base, sostuvo que a la Selección Colombia le resta camino por recorrer para ganar un campeonato mundial, al considerar que ese logro depende de una preparación continua de los deportistas.
En la parte final de su intervención, Pékerman enfatizó la importancia de mantener la continuidad en el plan de trabajo actual y concluyó que la estructura del fútbol colombiano debe sostener sus esfuerzos organizativos para aproximarse progresivamente a los objetivos trazados. El técnico no cuestionó la conducción de Lorenzo, quien fue su asistente durante el ciclo al frente de la Tricolor entre 2012 y 2018.
Un formador con credenciales en el país
La trayectoria de Pékerman como formador de talento en Colombia es ampliamente reconocida en el fútbol nacional. Antes de asumir la selección absoluta, el entrenador argentino dirigió la selección juvenil argentina campeona de los mundiales sub-20 de 1995, 1997 y 2001, un aval que precedió su llegada a la Tricolor absoluta en 2012. Bajo su dirección, Colombia alcanzó los cuartos de final de Brasil 2014, instancia en la que cayó ante el anfitrión brasileño y que buena parte de la crítica deportiva nacional considera el techo histórico del equipo en una Copa del Mundo.
Ese precedente da peso a la palabra de Pékerman en el debate sobre el proyecto de Lorenzo. El técnico ítalo-argentino ha mantenido una línea de continuidad metodológica respecto del ciclo anterior, un enfoque que el exseleccionador reivindicó al insistir en sostener un plan de trabajo de largo aliento por encima de los resultados de cada torneo.
La comparación con otras selecciones de la región resulta habitual en la discusión sobre las aspiraciones de la Tricolor. Argentina, campeona del mundo en Catar 2022, y Uruguay, con dos títulos mundiales en su historia, se citan con frecuencia como ejemplos de procesos de largo plazo que combinaron formación en divisiones inferiores con estabilidad en los cuerpos técnicos, un modelo cuya consolidación en Colombia sigue en debate entre los analistas deportivos.
El fútbol colombiano atraviesa un recambio generacional, con jugadores que se afianzaron en el ciclo de Lorenzo y que deberán sostener el nivel exhibido en el Mundial de cara a las siguientes eliminatorias sudamericanas. La Federación Colombiana de Fútbol, entidad encargada de la dirección deportiva y administrativa de las selecciones nacionales, no se ha pronunciado sobre las declaraciones de Pékerman; tampoco lo ha hecho Lorenzo, que continúa al frente del proceso.
La decisión sobre la continuidad del cuerpo técnico corresponde a la Federación, que en el pasado ha resuelto estos ciclos bajo la presión de la afición y de los medios deportivos. En el próximo tramo, la Selección Colombia enfrentará la defensa de sus aspiraciones en la Copa América y el inicio de las eliminatorias hacia el siguiente Mundial, calendario en el que se medirá si la estructura de formación del país permite aspirar de manera sostenida a los primeros lugares del certamen más importante del fútbol mundial.
