El bloque de piedra labrada ya viaja hacia el Museo Arqueológico de Murcia, donde pasará por un proceso de estudio y conservación antes de que los técnicos determinen el contenido completo del texto y su datación precisa. La alcaldesa de Fortuna, Catalina Herrero, estuvo presente durante la extracción de la pieza junto al director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, y el concejal de Cultura, Juan Manuel Soler.
La inscripción apareció como colofón de una campaña que ha permitido liberar por completo la piscina del complejo termal y dejar visible el perímetro entero del edificio principal. El equipo de Matilla trasladó hace años el foco de las excavaciones hacia el sur del yacimiento, una decisión que, según el consistorio, ha hecho posible documentar con mayor precisión la fase de monumentalización romana del manantial.
Matilla ha subrayado la singularidad del hallazgo, ya que en la península ibérica se conservan muy pocas inscripciones con caracteres de semejante tamaño. Esa escasez, según el investigador, otorga una relevancia especial a la pieza de Fortuna, que el Museo Arqueológico de Murcia estudiará para precisar su lectura y su función original dentro del complejo termal.
«En la península ibérica quedan muy pocas piezas con caracteres de un tamaño semejante», ha explicado Gonzalo Matilla, profesor de la Universidad de Murcia y director de las excavaciones del yacimiento.
Las obras actuales forman parte de una intervención de 150.000 euros financiada por el Gobierno regional, destinada a la conservación, la investigación y la recuperación del enclave. Los trabajos abarcan actuaciones arqueológicas en distintas zonas del balneario, la recuperación de estructuras y sillares, y mejoras orientadas a facilitar la interpretación del conjunto de cara a su futura apertura al público.
Del siglo I al redescubrimiento de 1990
Entre 2020 y 2021, el equipo de Matilla ya había combinado excavación y restauración en el yacimiento. Según un trabajo presentado en 2023 en las Jornadas de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia, aquellas campañas permitieron distinguir once fases de ocupación, ocho de ellas de época romana, además de recuperar elementos como un arco derrumbado documentado en la campaña de 2003. Los Baños Romanos de Fortuna constituyen un yacimiento altoimperial, con ocupaciones posteriores de época islámica y moderna, cuyo núcleo principal está formado por dos nacimientos de agua monumentalizados, según la ficha de la Universidad de Murcia.
El balneario salió a la superficie en 1990, a raíz del estudio de las inscripciones de la cercana Cueva Negra realizado en los años ochenta por el catedrático Antonino González Blanco, que más tarde dirigió también las primeras excavaciones del propio balneario. Un artículo de 1996 de la revista Antigüedad y Cristianismo describió entonces un edificio rectangular de once habitaciones en torno a un patio central, que pudo formar parte de un primer establecimiento termal del siglo I después de Cristo.
A unos 2.650 metros al oeste se encuentra la Cueva Negra, una cavidad con inscripciones latinas en verso que aluden a divinidades romanas como las ninfas, Venus y Baco, en lo que constituye uno de los conjuntos epigráficos de referencia de la Región de Murcia. El yacimiento se suma a otros enclaves termales romanos de la zona, como las termas de Alhama de Murcia, levantadas en el siglo I al pie del cerro del castillo y en uso hasta el siglo IV, según su Ayuntamiento.
La pieza recién extraída quedará ahora bajo custodia del Museo Arqueológico de Murcia, donde los investigadores confían en que su estudio aporte nuevos datos sobre la función monumental del balneario en época altoimperial. El hallazgo llega en una semana marcada para la gestión cultural autonómica, con la atención también puesta en episodios como el choque de la alcaldesa de Palma con el obispo de Mallorca por el turismo, recogido en que Bauzà acusó al obispo de «hipocresía».