El detonante fueron las quejas recientes del prelado sobre la afluencia de cruceristas a Palma y de ciclistas al santuario de Lluc, enclave de peregrinación en la Serra de Tramuntana. Bauzà replicó recordando que el propio santuario llegó a promocionar activamente la llegada de ciclistas con el lema «Ciclista, Lluc es tu casa», una campaña que, según el conseller, contradice el discurso crítico actual del obispo.
«Es la parte buena de tener memoria: permite recordar que la hospitalidad, a veces, tiene una curiosa geometría variable», ironizó Bauzà en su mensaje, escrito en catalán y difundido ampliamente en la red.
El conseller no se limitó a la ironía y acompañó su crítica con cifras. Señaló que una parte sustancial de los pasajeros que desembarcan de los cruceros en Palma acaban visitando la Catedral de Palma, de titularidad eclesiástica, y recordó la existencia de 268 plazas turísticas comercializadas en el santuario de Lluc, que según Bauzà habrían sido objeto de un expediente administrativo por presuntas irregularidades.
«Quizás la codicia es más fácil de reconocer cuando se contempla desde el campanario de otro», afirmó Jaume Bauzà, conseller de Turismo, Cultura y Deportes del Govern balear.
Bauzà introdujo además una matización sobre la trayectoria del prelado, al señalar que en 1990 Taltavull ocupaba el cargo de vicario general y no el de obispo, por lo que la autoría de una carta pastoral de aquella época correspondería a los obispos de entonces y no a él. «La modestia también es una virtud cristiana, especialmente cuando se trata de repartir méritos retrospectivamente», escribió el conseller.
Na Burguesa y el desahucio de un menor
El cruce de reproches no es el primero entre la gestión patrimonial del Obispado de Mallorca y el discurso público de Taltavull. El prelado ha defendido con insistencia la acogida de menores extranjeros no acompañados, una postura que chocó con la decisión de la propia Iglesia de emprender una vía judicial de desahucio contra una familia con un menor a su cargo, instalada en un local de titularidad eclesiástica en la zona de Na Burguesa, en Palma.
La tensión entre la doctrina del obispo y los gobiernos del PP se había manifestado ya en Calvià, municipio gobernado por una coalición de PP y Vox. Taltavull cargó contra el consistorio por negarse a ceder las dependencias de un antiguo convento para alojar a inmigrantes llegados en patera a las costas baleares desde el norte de África. En una entrevista concedida a la Agencia EFE, el obispo calificó esa negativa como una actitud «poco cristiana y poco humana».
El enfrentamiento se inscribe en el debate sobre la saturación turística que domina la política balear, donde el fenómeno tensiona también otros servicios públicos, como ha quedado patente en episodios recientes sobre el mantenimiento ferroviario en España. En Baleares, las plazas turísticas comercializadas están sujetas a la Ley de Turismo autonómica, que regula la inscripción obligatoria de todo alojamiento y sanciona la comercialización irregular.
Bauzà cerró su mensaje reivindicando el derecho de la Iglesia a advertir sobre los excesos del turismo, pero reclamando coherencia: «Ningú discuteix el dret de l'Església a advertir dels excessos del turisme. Però seria igualment edificant que aplicàs la mateixa exigència moral a les activitats que li reporten ingressos». El conseller remató su intervención señalando que «ni las bulas papales conceden indulgencia plenaria a la hipocresía».