|
PortadaColombiaDeportesEconomía
MERCADOS CO
Cargando cotizaciones…
Última hora
  1. De la Espriella anuncia revisión de $1,13 billones girados al Cric ante la minga
  2. Copiloto atacó al piloto en vuelo de Flydubai entre Dubái y Tel Aviv con 174 a bordo
  3. Cartagena abre el Complejo Deportivo Nuevo Chambacú con una inversión de $68.000 millones

Uribismo y petrismo eligen la presidencia del Senado y derrotan al candidato de De la Espriella

Vallejo niega el supuesto 'petrouribismo' en un video; la elección de contralor del 12 de agosto medirá si la alianza se repite

Por Redacción de El Hemiciclo· Bogotá·
4 min de lectura
Comentarios

Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático, publicó este miércoles 22 de julio un video para explicar qué ocurrió el 20 de julio en la instalación del nuevo Congreso de la República y desmentir el supuesto “petrouribismo” que circula en redes.

Dos bancadas que llevan una década señalándose como adversarias aplaudieron al unísono en la plenaria del Senado. El uribismo y el petrismo descubrieron el lunes que comparten algo más fuerte que sus diferencias: ninguno de los dos quería a De la Espriella con la mayoría del Senado bajo control. Según el material, las dos bancadas —las más grandes del nuevo Congreso— festejaron con aplausos el resultado.

Vallejo sostuvo que todo fue menos novedoso de lo que parece: que la bancada de los 47 congresistas del Centro Democrático acordó que interviniera el senador Andrés Forero, que la intervención sería «con respeto, franca y con contundencia» frente al gobierno saliente, y que la oposición uribista «siempre ha sido institucional con argumentos, jamás ha sido mediante shows que destruyen la democracia». Es una defensa de la forma que no toca el fondo: por qué el partido terminó votando en el mismo sentido que el petrismo derrotado en las urnas.

El director del Centro Democrático evitó, según el propio video, hacer énfasis en los supuestos chats que circulan en redes y que darían cuenta de una orden de no atacar al petrismo durante la sesión de instalación. Más allá de esa mensajería interna, el resultado en el tablero es inequívoco: los 284 congresistas elegidos en marzo tomaron posesión el lunes por un periodo de cuatro años, y en su primera votación relevante los dos bloques mayores coincidieron para bloquear al candidato del hombre que ganó la presidencia el 21 de junio.

La tradición política colombiana indica que quien preside el Senado suele ser un aliado del jefe de Estado entrante, porque desde la mesa directiva se ordena la agenda legislativa y se decide qué proyectos avanzan y cuáles se hunden. Que Deluque cayera frente a Henríquez —dirigente del partido del expresidente Álvaro Uribe— no es un asunto protocolario: es la primera señal de que el presidente electo llega a la Casa de Nariño sin la llave de la puerta legislativa.

De la Espriella, abogado de 47 años, ya había anticipado el problema. Sin partido propio y con un discurso antisistema, necesita tejer alianzas antes de su investidura del 7 de agosto para sacar adelante propuestas como recortar en un 40% el tamaño del Estado, atacar militarmente a los grupos narcotraficantes y desmantelar la Justicia Especial para la Paz (JEP), el tribunal surgido del acuerdo de paz firmado con las Farc en 2016. Ha dicho que, si el Congreso bloquea sus reformas, recurrirá a decretos. Es una vía legítima en el papel, pero también la confesión de un gobierno que planea su relación con el legislativo asumiendo que será hostil.

El senador Iván Cepeda, derrotado por De la Espriella en la segunda vuelta del 21 de junio, celebró el resultado en la red social X con una frase escueta: «Primera derrota de De la Espriella». Que sea precisamente un vencido en las urnas quien festeje la primera derrota legislativa del ganador ilustra la naturaleza volátil de las alianzas en el nuevo Congreso: no hay bloques monolíticos, sino coyunturas que se rearman votación por votación.

Conviene situar el contraste de aquel lunes. Mientras el Senado votaba en Bogotá, De la Espriella presenciaba en Medellín un desfile militar en el que prometió ser «el primer defensor de nuestros policías y soldados» ante unos 5.000 uniformados. La imagen de fuerza en la calle convivió, apenas horas después, con la de debilidad en el recinto legislativo. El mando de las fuerzas armadas corresponde al presidente por mandato constitucional; el control del Congreso, en cambio, se negocia curul por curul.

La historia reciente ofrece un contrapunto útil. Petro llegó a la Casa de Nariño en 2022 con una coalición amplia que le permitió aprobar sus primeras reformas, pero esa mayoría se fue erosionando y buena parte de su agenda quedó atascada en las comisiones. La situación de De la Espriella es más severa: no arranca con una coalición que se desgasta con el tiempo, sino sin capacidad para imponer siquiera la mesa directiva del Senado el primer día de su cuatrienio. Es una gobernabilidad que nace en cuidados intensivos.

El video de Vallejo, en ese marco, funciona menos como explicación que como contención de daños ante la propia base electoral del Centro Democrático, a la que busca convencer de que no pactó con el petrismo por afinidad ideológica sino por cálculo frente a un tercero. Es una distinción sutil que puede persuadir a los propios y dejar intactas las sospechas de los ajenos.

La elección de contralor del 12 de agosto, la próxima prueba

La verdadera medida de si el 20 de julio fue una anomalía o el inicio de un patrón llegará el 12 de agosto, cuando el Congreso deba elegir al contralor general de la República, encargado de vigilar el manejo de los recursos del Presupuesto General de la Nación. Si uribismo y petrismo repiten la fórmula que les dio la presidencia del Senado, De la Espriella habrá perdido no solo el control de la agenda legislativa, sino también, potencialmente, al guardián fiscal de su propio gobierno antes de tomar posesión.

El fondo del episodio es la pregunta que atraviesa a toda democracia presidencialista con Congreso fragmentado: si un mandatario sin partido propio puede gobernar por decreto cuando el legislativo le resulta adverso, o si esa vía termina judicializada ante la Corte Constitucional o el Consejo de Estado. De la Espriella tiene poco más de dos semanas, hasta su investidura del 7 de agosto, para decidir si negocia o si se atrinchera. El Congreso ya demostró el lunes que sabe hacer cuentas.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Opinión →La poeta canadiense Anne Carson gana el Nobel de Literatura 2026
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo