La unidad militar fue enviada al lugar tras recibir informaciones que las fuerzas malienses calificaron como "ataques terroristas" contra civiles en la ciudad de Ménaka. Por el momento no se han precisado ni la fecha exacta de las agresiones ni el instante en que se produjo el hallazgo de los cadáveres, según el comunicado del Ejército, que indica que las víctimas mortales fueron enterradas en el propio campamento donde se produjo la matanza.
Las primeras pesquisas de las fuerzas malienses señalan al Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS) como autor de la matanza. Esta facción yihadista opera en la franja fronteriza que comparten Malí, Níger y Burkina Faso, una región del Sahel donde distintos grupos armados disputan el control territorial desde hace más de una década.
"Los primeros testimonios recabados atribuyen estas matanzas al Estado Islámico en el Gran Sáhara. En respuesta a esta barbarie, han reforzado las medidas de protección de las poblaciones más expuestas, en particular facilitando el traslado a la ciudad de Menaka de los habitantes de los campamentos amenazados", reza el comunicado del Ejército maliense.
Como respuesta inmediata, las fuerzas armadas han intensificado el dispositivo de seguridad para proteger a la población civil frente a posibles nuevos ataques. Entre las medidas figura el traslado organizado de residentes desde los campamentos en riesgo hacia el núcleo urbano de Ménaka, al tiempo que se mantienen patrullas de reconocimiento y operaciones de vigilancia en la región.
El Ejército condenó "enérgicamente" la masacre, trasladó sus condolencias a los familiares de las víctimas y reiteró su compromiso de perseguir y poner a disposición de la justicia a los responsables de los hechos, según recoge la nota oficial difundida este sábado.
La zona de Ménaka ha sido en los últimos años uno de los epicentros de la violencia yihadista en el Sahel, donde facciones vinculadas al Estado Islámico y a Al Qaeda compiten por el control de rutas y poblaciones. Desde 2022, la retirada de las tropas francesas de la operación Barkhane y de la misión de la ONU (MINUSMA) dejó un vacío de seguridad que esos grupos han aprovechado para ampliar su presencia en la zona de las tres fronteras.
El EIGS surgió en 2015 como escisión de los grupos vinculados a Al Qaeda en la región y en 2020 se integró formalmente en la estructura del Estado Islámico. Sus ataques contra poblaciones rurales del noreste maliense se han sucedido durante años, con episodios de decenas de civiles muertos en aldeas de la misma franja fronteriza en la que se sitúa Tagadayat.

