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Ilegales reedita 'Todos están muertos': «El sonido de ese álbum es completamente falso»

Willy Vijande, bajista de la banda: «En ninguna grabación conseguimos acercarnos ni a la mitad de la fuerza que teníamos en los conciertos».

Por Redacción de El Hemiciclo·
3 min de lectura
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'Todos están muertos' (1985), el disco que fijó el sonido crudo de Ilegales, vuelve a las tiendas remasterizado con cuatro temas que quedaron fuera del repertorio original y grabaciones en directo de 1985 y 1986, respetando las decisiones que Jorge Martínez tomó antes de caer enfermo. El bajista Willy Vijande ha repasado el proceso de aquel álbum y su azarosa relación con el grupo, marcada por dos expulsiones, un regreso tras una muerte y la pérdida del líder por cáncer.

Vijande entró en Ilegales en 1984, a tiempo para el segundo disco del grupo, 'Agotados de esperar el fin', donde Martínez lo presentó en la contraportada como «un tipo que sólo responde a instintos primarios, como 'Willy comida' o 'Willy putas'». Aquel trabajo no convenció al propio Martínez pese a haberlo producido él mismo —«por supuesto, le echó la culpa a otros», ríe el bajista—, y la respuesta fue buscar en el siguiente álbum una crudeza más fiel al directo del grupo.

Ese disco fue 'Todos están muertos', que la banda considera su obra más representativa y que ahora circula remasterizado respetando las decisiones originales de Martínez. Sobre el resultado sonoro, Vijande ha sido tajante al describir el método de trabajo en el estudio frente al escenario.

«El sonido de ese álbum es completamente falso, como el de todos los de Ilegales. En ninguna grabación conseguimos acercarnos ni a la mitad de la fuerza que teníamos en los conciertos, también porque nosotros mismos no lo intentamos. Experimentábamos mucho en el estudio por diversión. Para sonar fieles a lo que éramos ya estaba el directo», ha explicado Willy Vijande, bajista de Ilegales.

La relación entre ambos músicos no fue lineal. Martínez lo expulsó en 1989 «por todo tipo de desencuentros que hicieron que no estuviésemos de acuerdo en nada», según ha relatado el propio bajista, que regresó brevemente al grupo poco después y volvió a salir en 1993. Tras aquella segunda salida, Vijande se reconvirtió en técnico de sonido de la sala madrileña El Sol, una etapa que recuerda sin medias tintas: «Esa sala infame, que me decepcionó a nivel fiscal, a nivel de trato y a nivel de todo, pero que al menos me sirvió para conseguir mucho trabajo con bandas que pasaban por allí». En aquellos años giró con formaciones como Los Ronaldos, Lagartija Nick o Juan Perro, hasta que se cansó de vivir en Madrid con un hijo en Asturias.

El regreso definitivo a Ilegales se precipitó por una tragedia. Alejandro 'Espina' Blanco, quien lo había sustituido al bajo en 1993, falleció repentinamente de un infarto a los diez días de que Vijande llegara a Avilés para trabajar con él en una empresa de sonido. «Fue una pena, porque yo quería mucho a Alejandro, de hecho fui yo quien le presentó a la banda, pero así fueron las cosas», ha contado el bajista, que aceptó entonces la propuesta de Martínez para ocupar de nuevo su puesto.

Antes de volver, Vijande mantuvo una conversación con Martínez para fijar las condiciones. «Dejé muy claro que quería volver, pero que no estaba dispuesto a aguantar tonterías. Y él demostró que quería lo mismo. A partir de ahí vivimos los diez mejores años del grupo, por mucho que a los fans les parezca mucho más mágica la primera época, la de los ochenta», ha afirmado.

El diagnóstico de cáncer de Martínez llegó en un momento de plenitud artística de la banda, que encadenaba discos y directos de gran intensidad. La enfermedad se lo llevó en menos de tres meses. Vijande percibió el deterioro semanas antes: tras el último ensayo, en agosto, Martínez achacó su mal estado a una resaca prolongada —«la jodienda no tiene enmienda», le dijo—, y después apenas lo vio tres veces, porque al cantante no le gustaba que lo vieran así. En la última visita, tres días antes de morir, Martínez le habló de operarse de cataratas.

«Yo pensé: 'Menos mal que se lo está tomando así'. Pero por otro lado me preguntaba si realmente se estaba dando cuenta de la gravedad de su enfermedad», ha contado Willy Vijande sobre aquel último encuentro en el hospital.

El carácter irreductible de Martínez atraviesa toda la historia del grupo. En una entrevista anterior el líder resumió su visión en una frase que hizo fortuna: «España es un país muy suicida». Esa misma intransigencia explica, para Vijande, por qué no ha habido homenajes organizados desde su muerte, una decisión que él defiende sin ambages.

«Ni se plantearon, porque en esos eventos la gente va a lucirse y al final el último homenajeado es el que no está, no son más que un dechado de sensiblerías que generan pasta para algún listo», ha declarado Willy Vijande, bajista de Ilegales.

Fuentes

  1. ABCabc.es

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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