Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha intensificado su presencia política en Cataluña en un momento en que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta un escrutinio judicial sobre la financiación de su partido, con el foco puesto también en la campaña que llevó a Salvador Illa a la presidencia de la Generalitat en 2024. La maniobra del PP busca, según el material disponible, consolidar y ampliar su base electoral en un territorio históricamente adverso para la formación conservadora, aprovechando la coyuntura abierta por las investigaciones en curso.
La apuesta catalana del PP
Cataluña representa para el PP un terreno de oportunidad que el partido ha intentado trabajar en distintos ciclos electorales con resultados dispares. La región, con un electorado fragmentado entre fuerzas independentistas, socialistas y de centro-derecha, ofrece un espacio de crecimiento para una formación que aspira a consolidarse como alternativa de gobierno estatal también con respaldo catalán. La intensificación de la presencia de Feijóo en ese territorio responde, en términos estratégicos, a la lógica de capitalizar cualquier debilidad del bloque político rival.
El foco judicial sobre la financiación de Illa
El elemento que singulariza este momento es la existencia de un foco judicial sobre la financiación de la campaña electoral de Salvador Illa en 2024, campaña que culminó con su acceso a la presidencia de la Generalitat. Las investigaciones sobre financiación de partidos en España siguen cauces establecidos por la Ley Orgánica de Financiación de los Partidos Políticos y son fiscalizadas por el Tribunal de Cuentas, órgano constitucional encargado del control económico-financiero del sector público y de los partidos. Cualquier irregularidad en este ámbito puede derivar en responsabilidades contables y, en su caso, penales.
El viacrucis judicial de Sánchez como contexto
La situación de Sánchez al frente del Ejecutivo coincide con una etapa de presión judicial que el material califica como 'viacrucis', término que describe una acumulación de frentes abiertos ante los tribunales que afectan al entorno del Gobierno y del PSOE. Este tipo de escenario, en el que un presidente en ejercicio debe gestionar simultáneamente la agenda de gobierno y la presión derivada de procedimientos judiciales sobre su partido, no tiene precedentes recientes en la democracia española en cuanto a su intensidad y visibilidad pública.
Estrategia de doble palanca
La estrategia que se desprende del movimiento de Feijóo opera en dos niveles simultáneos. Por un lado, el trabajo territorial en Cataluña busca reforzar estructuras orgánicas y visibilidad electoral del PP en una comunidad donde el partido compite con Ciudadanos —en proceso de descomposición— y con el Partido Socialista de Catalunya como principales referentes del espacio no independentista. Por otro, la coincidencia temporal con el escrutinio judicial sobre el PSOE y sobre la campaña de Illa permite al PP trasladar un mensaje de contraste ante el electorado moderado catalán.
Qué está en juego electoralmente
Cataluña concentra 48 escaños en el Congreso de los Diputados, la cifra más alta de cualquier circunscripción española. Cualquier mejora del PP en ese territorio, aunque sea marginal, puede tener consecuencias directas en una aritmética parlamentaria que actualmente mantiene al Gobierno de Sánchez en una posición de mayoría ajustada y dependiente de apoyos externos. Esta realidad convierte a Cataluña en un campo de batalla de rentabilidad desproporcionada respecto a su coste organizativo para cualquier partido con ambiciones de gobierno nacional.
Posición del PP y ausencia de réplica documentada
El PP no ha formulado, según el material disponible, una posición pública detallada sobre los objetivos concretos de esta ofensiva catalana más allá de la voluntad genérica de reforzar su base electoral. El PSOE y el PSC no han emitido, conforme a los datos manejados, una réplica formal ante esta estrategia.
Prospectiva
La eficacia real de la apuesta de Feijóo en Cataluña dependerá, en última instancia, de la evolución de los procedimientos judiciales en curso y de la capacidad del PP para traducir la presión sobre el Gobierno en votos tangibles en un territorio donde la identidad política y el factor nacional siguen condicionando de forma determinante el comportamiento del electorado. La próxima cita electoral relevante en Cataluña será la que marque el calendario institucional, y será entonces cuando pueda medirse si esta intensificación de presencia territorial ha dejado huella en las urnas.



