El acto, que arrancó a las once de la mañana con una recepción en el Palacio de la Asamblea de Ceuta y se prolongó hasta las dos de la tarde entre discursos, preguntas de periodistas y un paseo de Feijóo por las calles del centro histórico, congregó a unas tres mil personas según fuentes del PP y a mil ochocientas según la Delegación del Gobierno. Los ocho eurodiputados populares que viajaron desde Bruselas y Madrid para arropar al líder del partido, entre ellos representantes de España, Alemania, Francia e Italia, componían una imagen deliberadamente continental que el equipo de comunicación de Génova difundió profusamente en redes sociales con el hashtag #CeutaEsEuropa. La Plaza de África, presidida por la Catedral de la Asunción y enmarcada por las murallas medievales del conjunto monumental, ofreció un escenario que combinaba la gravitas histórica con la luminosidad de un día de mayo ceutí perfecto para las cámaras de televisión.
La propuesta estrella del discurso fue la creación de un estatuto europeo específico para Ceuta y Melilla, un marco jurídico que las equipararía a las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea, categoría que actualmente engloba a Canarias, Madeira, las Azores, los departamentos franceses de ultramar y las islas del Índico y el Caribe. Este estatuto, según detalló Feijóo en un documento de quince páginas distribuido a los medios, permitiría a las dos ciudades acceder a fondos europeos adicionales de cohesión territorial, flexibilizar las normas de fiscalidad diferenciada que actualmente limitan la competitividad de sus empresas, blindar su estatus dentro del mercado interior frente a las negociaciones arancelarias con terceros países y reforzar su representación en los comités consultivos de la Comisión Europea que diseñan las políticas de vecindad con el norte de África. La idea venía gestándose desde hacía meses en los despachos del grupo popular europeo, pero hoy recibió por primera vez el respaldo público y explícito del líder del partido a nivel nacional, lo que la eleva de propuesta técnica a compromiso político de primer orden.
Feijóo dedicó un tramo extenso de su intervención a criticar la gestión del Gobierno de Sánchez en relación con las amenazas de Trump. Recordó que el Pentágono degradó a España a la categoría de «país no confiable» hace dos semanas por la negativa a aumentar el gasto militar hasta el 2% del PIB y que, desde entonces, las bases de Rota y Morón se encuentran en un limbo estratégico que afecta directamente a la seguridad de las ciudades autónomas. «Mientras el presidente del Gobierno negocia aranceles en Bruselas con una mano, deja que con la otra se desmonte el paraguas de seguridad que durante décadas ha protegido a nuestras ciudades fronterizas», dijo Feijóo en la frase que generó el aplauso más largo de la mañana. La referencia a las bases militares conectaba con el temor, expresado en voz baja por las autoridades locales de Ceuta, de que una retirada parcial de las fuerzas estadounidenses del sur de España debilitaría la disuasión frente a posibles presiones de Marruecos sobre las dos ciudades.
Dolors Montserrat tomó la palabra para anunciar que el grupo del PPE en el Parlamento Europeo registrará la próxima semana una resolución sobre la integridad territorial de Ceuta y Melilla que incluirá una cláusula de protección frente a cualquier intento de utilizar las relaciones comerciales con terceros países como palanca para cuestionar la soberanía de un Estado miembro sobre sus territorios. La eurodiputada vinculó esta resolución con el debate más amplio sobre las fronteras exteriores de la UE y recordó que Ceuta y Melilla son territorio europeo desde el siglo XV, muy anterior a la existencia del Estado marroquí moderno. Montserrat añadió que la resolución contará previsiblemente con el apoyo de socialistas, liberales y verdes, ya que se trata de una cuestión de principio territorial que trasciende las líneas partidistas, aunque fuentes del grupo socialista en la Eurocámara matizaron después que la redacción final deberá evitar formulaciones que puedan interpretarse como una provocación hacia Rabat.
González Pons, que cerró el turno de intervenciones, reivindicó el papel de España como socio fundador de la construcción europea y criticó lo que calificó de «euroescepticismo de salón» del Gobierno, una expresión que apuntaba a la tibieza con que, a juicio del PP, Sánchez defiende los intereses españoles en los Consejos Europeos. El vicepresidente del Parlamento Europeo defendió que celebrar el Día de Europa en Ceuta enviaba un mensaje inequívoco a quienes cuestionan la pertenencia de las ciudades autónomas al espacio comunitario y recordó que tanto la Constitución Española como los Tratados de la UE garantizan su estatus sin ambigüedades jurídicas. González Pons reveló además que el grupo popular ha solicitado una audiencia con el Alto Representante de la UE para abordar específicamente la situación de las fronteras exteriores en el Mediterráneo occidental.
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, del PP, intervino brevemente para agradecer la visita y para reclamar que la negociación arancelaria con Estados Unidos no deje fuera del escudo protector europeo a las dos ciudades autónomas. Vivas recordó que la economía ceutí depende en un sesenta por ciento del comercio transfronterizo con Marruecos y de los fondos europeos de cohesión, y que cualquier alteración de este equilibrio tendría consecuencias devastadoras para una ciudad de ochenta y cuatro mil habitantes que ya sufre la tasa de desempleo más alta de España. Pidió la presencia de inversión industrial europea en Ceuta como la mejor garantía de su futuro y anunció que el gobierno local presentará un plan de zona franca tecnológica que aspira a atraer empresas del sector digital aprovechando la posición geográfica privilegiada de la ciudad como puente entre Europa y África.
El PSOE respondió al acto calificándolo de «turismo político premium» y acusando a Feijóo de utilizar Ceuta como escenario electoral a siete días del 17-M andaluz. La portavoz socialista recordó que fue el Gobierno de Sánchez el que consiguió que la UE aumentara un cuarenta por ciento los fondos de cohesión destinados a Ceuta y Melilla en el marco financiero 2021-2027 y que las inversiones del Estado en infraestructuras de ambas ciudades se han triplicado desde 2018. El PSOE acusó al PP de prometer en Ceuta lo que no pidió durante sus años de mayoría absoluta en el Parlamento Europeo y de instrumentalizar la integridad territorial con fines estrictamente partidistas en plena precampaña andaluza.
Mientras el reloj parlamentario dorado de Ceuta marcaba las horas de un Día de Europa teñido de solemnidad y cálculo electoral, la campaña del 17-M continuaba congelada. La suspensión de actos decretada el viernes por todos los partidos con representación parlamentaria se mantendrá al menos hasta el lunes, cuando el funeral de Estado en Huelva marcará previsiblemente el punto de inflexión entre el luto y la reanudación de la carrera electoral. La encuesta CENTRA publicada esta mañana ofrece una fotografía demoledora para el PSOE: el PP de Moreno alcanza el 42,4% de estimación de voto, una cifra que le situaría al filo de la mayoría absoluta, mientras que el PSOE de Montero se queda en el 20,1%, su mínimo histórico en unas elecciones andaluzas. La distancia de veintidós puntos entre los dos grandes partidos es la mayor registrada desde la Transición y plantea un escenario en el que la última semana de campaña, acortada por el luto, podría resultar decisiva para que los socialistas movilicen a su electorado dormido o, por el contrario, consolidar la hegemonía popular en la comunidad que durante décadas fue el granero del socialismo español.
El día termina con Feijóo volando de regreso a Madrid, donde le esperan una semana de sesiones parlamentarias y la recta final de una campaña andaluza que su partido considera ya ganada pero que no quiere dar por cerrada. En el avión de vuelta, según fuentes de su entorno, el líder del PP revisó el borrador de una carta que enviará mañana a la presidenta del Parlamento Europeo reclamando formalmente la creación de un grupo de trabajo sobre el estatuto de Ceuta y Melilla. Si la carta prospera, será la primera vez que las ciudades autónomas entren en la agenda formal de la Eurocámara desde la crisis migratoria de 2021. El reloj parlamentario dorado sigue girando, pero hoy marca una hora nueva para Ceuta.


