|
PortadaPanamáDeportesEconomía
MERCADOS PA
Cargando cotizaciones…
Última hora
  1. Contraloría retira a sus funcionarios de las juntas directivas estatales por la norma PEP

Estados Unidos completa este miércoles su retirada militar total de Irak tras 20 años

H.A. Hellyer, investigador del centro británico RUSI: «Esto tiene que ver con el riesgo, no con EI; esa justificación caducó hace años».

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

Estados Unidos tiene previsto completar este miércoles la retirada de sus últimas tropas de Irak, un despliegue que se prolongó por más de dos décadas desde la invasión de 2003 que derrocó a Saddam Hussein. La medida pone fin a la Operación Resolución Inherente, la misión de la coalición liderada por Washington contra el grupo Estado Islámico, según un acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos en 2024.

La salida se produce en un contexto regional marcado por las tensiones con Irán, que en meses recientes han vuelto a colocar al personal estadounidense en Irak como objetivo de ataques, particularmente en instalaciones del norte del país. Esa circunstancia, según analistas consultados por la BBC, pesa más en el calendario de la retirada que el propio fin oficial de la misión contra el Estado Islámico, cuya derrota ya se había consumado años atrás.

En el punto álgido de la guerra de Irak, en 2007, Estados Unidos mantenía más de 170,000 soldados desplegados en territorio iraquí. Para diciembre de 2023, antes del acuerdo de retirada, esa cifra ya se había reducido a unos 2,400 efectivos, según el Comando Central de Estados Unidos. Desde entonces, el contingente quedó limitado a un pequeño destacamento en la región del Kurdistán iraquí.

Safwan Al-Amin, investigador sénior no residente de la Iniciativa para Irak en el Atlantic Council de Washington, sitúa el origen de la retirada en la negociación bilateral. "Esta retirada fue acordada con el anterior gobierno iraquí, dado que la misión de derrotar a EI ha logrado su objetivo en Irak", afirmó Al-Amin a la BBC.

La decisión también responde a una presión política sostenida dentro de Irak. Douglas Silliman, quien fue embajador estadounidense en Bagdad entre 2016 y 2019 y hoy preside el Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington, explicó que sucesivos gobiernos iraquíes han enfrentado demandas internas para poner fin a la presencia militar de Estados Unidos, vista por buena parte de la población como una violación de la soberanía nacional.

"Un par de gobiernos iraquíes, presionados por facciones proiraníes y sectores de la comunidad mayoritariamente chiita, han estado ejerciendo presión. para asegurarse de que esas fuerzas abandonen el país", declaró Douglas Silliman, presidente del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington.

El vaivén militar estadounidense en Irak no es nuevo. Las tropas ya se habían retirado por completo en 2011, bajo la presidencia de Barack Obama, pero regresaron tres años después, en 2014, a solicitud del propio gobierno de Bagdad, cuando el Estado Islámico se había apoderado de extensas zonas del territorio. Desde ese retorno, la función de las fuerzas estadounidenses derivó del combate directo hacia el entrenamiento, el asesoramiento y el intercambio de inteligencia con las fuerzas iraquíes.

El riesgo, más que la misión cumplida

H.A. Hellyer, investigador asociado sénior del centro de estudios británico RUSI, sostiene que la justificación oficial de la retirada quedó desactualizada hace tiempo. "Esto tiene que ver con el riesgo, no con EI; esa justificación caducó hace años", afirmó Hellyer, quien vincula la salida directamente a los recientes ataques contra instalaciones estadounidenses en el norte de Irak en medio de las tensiones regionales que involucran a Irán.

Al-Amin coincide con ese diagnóstico y añade una capa adicional: funcionarios de ambos países habían discutido previamente mantener un pequeño contingente estadounidense incluso después de que concluyera formalmente la misión de la coalición. "Dado el reducido número de militares y su limitada capacidad para proyectar poder, la guerra de Irán puso de manifiesto que su presencia representaba más una vulnerabilidad que una ventaja", explicó el investigador del Atlantic Council.

La retirada se enmarca en un tablero regional donde Irán ha ganado terreno de influencia en Irak desde la caída de Saddam Hussein, un fenómeno que los cuatro expertos consultados por la BBC identifican como el legado más determinante de la intervención estadounidense de 2003, por encima de cualquier balance sobre instituciones democráticas.

Un legado dividido dos décadas después

Al-Amin describe el resultado de la invasión como "una mezcla de todo": la caída del régimen de Saddam Hussein no satisfizo las aspiraciones iraquíes de estabilidad y prosperidad, mientras la intervención desestabilizó la región y permitió a Teherán expandir su influencia. Silliman, en cambio, subraya que muchos iraquíes valoran el cambio político posterior a 2003, aunque reconoce que "afianzar las tradiciones democráticas en una población que nunca las ha tenido realmente llevará tiempo".

Yerevan Saeed, director de la Iniciativa Global Kurda para la Paz en la Universidad Americana de Washington, se muestra más optimista y sostiene que "la caída del antiguo régimen fue un gran logro", en referencia a la brutalidad del gobierno depuesto. Saeed considera que Irak goza hoy de mayor libertad política y pluralismo que antes de la invasión, particularmente en la región del Kurdistán iraquí, pese a la corrupción persistente.

Hellyer, sin embargo, rechaza de plano enmarcar el legado estadounidense en torno a un supuesto éxito democrático. "La gente debería dejar de preguntarse si Estados Unidos construyó una democracia. La respuesta es no, y eso ya está zanjado", sostuvo. Para el investigador de RUSI, el efecto más trascendental fue de índole regional: el derrocamiento de Saddam Hussein terminó por facilitar que redes iraníes se infiltraran en el propio aparato estatal iraquí, ocupando el espacio que dejó vacante el contrapeso que Washington había eliminado.

Los cuatro analistas coinciden, no obstante, en que Irak permanece lejos de la democracia estable que imaginaron los responsables políticos estadounidenses en 2003. La corrupción sigue extendida y los grupos armados continúan ejerciendo poder de facto junto al Estado formal, un fenómeno que las tensiones con Irán, abordadas también en la cobertura sobre las afirmaciones de Trump ante la Asamblea General de la ONU, mantienen en el centro de la atención regional.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Internacional →Verstappen afronta Singapur tras ganar en Malasia, un circuito donde nunca ha triunfado
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo