Trump dijo que podría "aniquilar" a la República Islámica si el conflicto no se resolvía por la vía diplomática, y planteó que Washington afronta ahora una disyuntiva entre reanudar los ataques o cerrar un acuerdo de paz con Teherán. La intervención, centrada en buena parte en Medio Oriente, coincidió con un discurso en el que también rechazó la idea de un "gobierno mundial", prometió mediar entre Rusia y Ucrania y aseguró que su país ganará la carrera de la inteligencia artificial. Tres verificadores de BBC Verify —Jake Horton, Ben Chu y Rupert Carey— contrastaron sus principales afirmaciones con los datos disponibles.
La primera de esas afirmaciones apuntó al estado de las fuerzas armadas iraníes, sobre las que el mandatario fue categórico ante la sala.
"Los 159 buques de su marina se encuentran ahora en el fondo del mar. Del mismo modo, su fuerza aérea ha desaparecido, sus radares han desaparecido, sus sistemas antiaéreos han desaparecido. La capacidad para fabricar misiles y drones de Irán está casi destruida", afirmó Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington, corrobora parcialmente esa versión: según ese organismo, Irán perdió la mayor parte de su capacidad naval en menos de diez días de conflicto. El Instituto para el Estudio de la Guerra añadió que los bombardeos de Estados Unidos e Israel degradaron severamente la capacidad iraní para operar y producir misiles y drones. Pese a esos reveses, Teherán ha continuado atacando con misiles y drones a aliados estadounidenses en la región y a bases militares de ese país en el golfo Pérsico.
Ese frente militar tiene una traducción económica que el episodio del bloqueo de Ormuz y su impacto en el crudo ilustra con claridad. BBC Verify identificó en junio, mediante imágenes satelitales, daños en 20 instalaciones militares estadounidenses ubicadas en ocho países de Medio Oriente desde el inicio del conflicto en febrero. Y pese a la pérdida de gran parte de su flota, Irán ha recurrido a lanchas rápidas y minas para obstaculizar la navegación en el estrecho.
La disputa sobre el tránsito en Ormuz
La segunda afirmación giró en torno a esa misma ruta marítima, por la que transita buena parte del petróleo que se exporta desde el golfo Pérsico. Trump aseguró que por el paso "fluye más petróleo que en cualquier otro momento desde el inicio de la guerra" con Irán, y precisó cifras concretas de tráfico marítimo.
"Estamos sacando 22, 25, 30, 32 y 37 barcos, respectivamente, todos los días y todas las noches", declaró Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en su intervención ante la Asamblea General.
Esa versión contrasta con las estimaciones de la firma de inteligencia marítima Kpler, según la cual el número total de cruces de embarcaciones de todo tipo osciló entre 9 y 24 al día durante la semana previa al discurso, muy por debajo del promedio anterior a la guerra, cercano a los 140 cruces diarios. Los mismos registros indican que el volumen de crudo que atravesó el estrecho cayó a un promedio de 8.1 millones de barriles diarios, frente a los 13.5 millones previos al conflicto.
Las ocho guerras que dice haber terminado
La tercera afirmación revisada fue la más amplia en alcance: Trump aseguró que, desde que asumió su segundo mandato, ha puesto fin a ocho conflictos armados en distintas regiones del planeta.
"Ha sido un gran honor para mí poner fin a ocho guerras", dijo Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ante la Asamblea General de la ONU.
Entre los conflictos que mencionó figuran los enfrentamientos entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán e India, y Armenia y Azerbaiyán, además de la guerra en Gaza. Varios de esos conflictos duraron apenas unos días, aunque respondían a tensiones de larga data entre esos países. Pese al alto el fuego alcanzado, las hostilidades continuaron tanto en República Democrática del Congo como en Gaza. El mandatario tampoco mencionó en esta ocasión el conflicto de 12 días entre Israel e Irán de junio de 2025 ni la llamada "guerra" entre Egipto y Etiopía, dos episodios que la Casa Blanca había incluido previamente en ese recuento. En el caso de Egipto y Etiopía, no existió en realidad un enfrentamiento armado, sino tensiones diplomáticas derivadas de la construcción de una represa sobre el río Nilo.
Antes de abordar Medio Oriente, Trump dedicó buena parte de su intervención a reivindicar logros en materia económica, migratoria, de seguridad fronteriza y de combate a la delincuencia violenta en Estados Unidos, en un tono que, por su contenido, apuntaba a los votantes de las elecciones legislativas de noviembre en ese país. La comparecencia se produjo en un contexto internacional marcado por otras tensiones que el propio organismo no ha logrado resolver, como evidencia que la Unión Europea no haya alcanzado un acuerdo para levantar las sanciones contra dos oligarcas rusos, en el marco de la guerra en Ucrania, conflicto en el que Trump también prometió mediar.
La comparecencia se enmarca en el debate general de la ONU, foro en el que los jefes de Estado exponen anualmente sus prioridades de política exterior ante el resto de la comunidad internacional. La escasa presencia iraní en la sala —un solo integrante de la delegación de ese país presenció el discurso— reflejó la tensión diplomática que aún separa a Washington y Teherán, meses después de que el conflicto militar entre ambos países alcanzara su punto álgido.
