La economía del municipio se sostiene principalmente en la agricultura, con el arroz como cultivo insignia, además de algodón, soya, maíz, tabaco y varias variedades de mango. Esa vocación agrícola convive con un patrimonio histórico que se remonta al siglo XIX y que hoy funciona como reclamo turístico.
Entre los sitios de interés más representativos figura la catedral Nuestra Señora del Rosario, cuya construcción comenzó el 16 de julio de 1848 bajo la dirección de fray Nicolás Guarín de la Zerda y Quintana, por orden del entonces virrey arzobispo Antonio Caballero y Góngora. La obra fue concluida el 28 de diciembre de 1887 por el reverendo padre Antonio Castañeda, en un proceso que atravesó buena parte del siglo republicano.
La antigua alcaldía municipal es otro de los referentes arquitectónicos de El Espinal. Se ubica junto al actual palacio municipal, pues originalmente ambas edificaciones conformaban una sola estructura. Sobre este inmueble, la Gobernación del Tolima señala que "su composición arquitectónica de estilo republicano demuestra una gran obra plasmada por sus creadores".
El Pueblito Espinaluno se ha consolidado como el centro cultural y turístico de referencia del municipio. Según la Gobernación del Tolima, ese espacio "recoge una capilla, salas de exposiciones y eventos culturales, una plazoleta central, al igual que módulos para la venta de platos autóctonos debidamente organizados, y que recoge la estructura de lo que es tradicional".
La antigua estación del ferrocarril, reconstruida en 2002, representa uno de los capítulos más significativos de la historia local: su llegada permitió a los habitantes de El Espinal transitar de la mula al tren, agilizando la comunicación con la capital del departamento y facilitando el comercio agrícola. A comienzos del siglo XX, el Puerto de la Caimanera, también conocido como el malecón, cumplía una función similar al servir de punto de abastecimiento para los navegantes que surcaban el río Magdalena.
En materia gastronómica, la lechona espinaluna goza de reconocimiento nacional. De acuerdo con la Gobernación del Tolima, ese plato es considerado el mejor del país por su sabor y por conservar la receta original, que no incluye arroz entre sus ingredientes, a diferencia de otras variantes regionales. Cada 29 de junio, el municipio celebra el Día Mundial de la Lechona, jornada en la que confluyen los principales exponentes de la preparación junto con presentaciones musicales y concursos gastronómicos.
La oferta culinaria se completa con el sancocho de gallina criolla, el viudo de capaz y los amasijos tradicionales de la región, como los bizcochos de achira, los bizcochuelos y las almojábanas, productos que refuerzan la identidad cultural de un municipio que combina vocación agrícola, memoria arquitectónica y tradición gastronómica en el corazón del Tolima.
