“Estamos listos para apoyar al Gobierno colombiano con asistencia técnica para documentar el daño y reconstruir mejor”, afirmó Prothi en el encuentro con la prensa latinoamericana en Nueva Delhi. El director precisó que la propuesta se enmarca en un esquema de cooperación técnica y no de consultoría contratada: “El apoyo estará en el formato de asistencia técnica, no en el formato de consultoría”, sostuvo, una distinción que en la práctica implica acompañamiento sin que medie una relación comercial entre la coalición y el Estado colombiano.
La CDRI es un organismo internacional impulsado por India que agrupa a gobiernos, agencias multilaterales y centros de conocimiento con el objetivo declarado de fortalecer la resiliencia de infraestructuras críticas —vías, redes eléctricas, sistemas de agua y edificaciones— frente a desastres naturales. India ha acumulado en los últimos 25 años experiencia en la gestión de reconstrucción posdesastre y en garantizar el acceso a agua y energía a poblaciones afectadas, un capital técnico que, según Prothi, el país asiático está dispuesto a poner a disposición de Colombia.
El precedente de Gujarat
El antecedente que India cita como referencia es el terremoto de Gujarat, ocurrido en 2001, con una magnitud estimada entre 7,7 y 7,9 grados, que dejó más de 20.000 muertos, 167.000 heridos y cientos de miles de viviendas destruidas en el distrito de Kutch. Según el relato de Prothi, aquella tragedia obligó a las autoridades indias a transformar sus normas de construcción y sus protocolos de atención de emergencias con base en la ciencia y la técnica, un proceso que ofrece una hoja de ruta para evitar que el desastre se repita.
El Gobierno de India ya había respondido al llamado de ayuda humanitaria que hizo Colombia tras el sismo con el envío, el pasado 14 de agosto, de un cargamento de 20 toneladas métricas de suministros. La oferta de asistencia técnica que ahora plantea Prothi va un paso más allá de la ayuda de emergencia, al enfocarse en el diagnóstico estructural y en el diseño de una política de reconstrucción de mediano y largo plazo.
Los cálculos preliminares compartidos por el Gobierno nacional sitúan las pérdidas físicas directas del terremoto en $30 billones, equivalentes a cerca de US$9.500 millones. De esa cifra, $24,5 billones corresponden a edificaciones y $5,5 billones a infraestructura general, según esos mismos estudios preliminares. El estimado representaría cerca del 2,16 % del producto interno bruto del país, de acuerdo con las proyecciones oficiales conocidas hasta el momento.
De confirmarse en evaluaciones posteriores más detalladas, estas cifras situarían al sismo entre los desastres naturales de mayor impacto económico registrados en Colombia en las últimas décadas, comparable en magnitud a las emergencias que en su momento generaron los terremotos de Popayán, en 1983, y de Armenia, en 1999. Este último dio origen al Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (Forec), el mecanismo institucional con el que el Estado canalizó la reconstrucción de la zona afectada entonces.
Prothi insistió en que el paso inmediato debe ser una evaluación técnica exhaustiva del estado de las estructuras. “Es importante entender cuántos edificios han caído, cuántos edificios siguen estando de pie y cuáles de ellos se pueden ocupar”, manifestó. El director de la CDRI planteó que esa evaluación debe atender de manera prioritaria el estado de los sistemas de agua y energía en las zonas afectadas, por su carácter vital para la población.
“¿Cómo reconstruimos o cómo aseguramos si el edificio sigue estando útil, si es seguro o no? Si las calles están dañadas, ¿qué tenemos que hacer? Todo eso se tiene que pensar en los próximos meses”, añadió Prothi. Según su planteamiento, documentar el daño con rapidez es la condición para que el proceso de diagnóstico y decisión técnica no dilate el arranque de la reconstrucción.
El funcionario de la CDRI mencionó también el caso del reciente doble terremoto registrado en Venezuela, de magnitudes 7,2 y 7,5, en el que buena parte de la infraestructura quedó igualmente en escombros. Prothi señaló que, si bien la mayoría de esas edificaciones fueron construidas en el siglo XXI, la evaluación del desastre pasa por el mismo tipo de diagnóstico estructural que enfrentaría ahora Colombia, un reto compartido en la región.
La oferta de India se suma a un escenario en el que el Gobierno nacional deberá definir, en las próximas semanas, el mecanismo institucional y presupuestal para canalizar la reconstrucción. En emergencias anteriores de gran escala, el país ha recurrido a fondos especiales financiados con partidas del Presupuesto General de la Nación, adiciones presupuestales tramitadas ante el Congreso y créditos con la banca multilateral, un camino que previsiblemente deberá replicarse o adaptarse ante la magnitud de los daños reportados.
Por ahora no se ha conocido una respuesta oficial de Casa de Nariño ni del Ministerio de Hacienda sobre los términos concretos en que se formalizaría, de aceptarse, la cooperación técnica ofrecida por la CDRI, ni sobre el cronograma que manejaría el Gobierno para la evaluación estructural de las ciudades afectadas. Tampoco se ha precisado si la propuesta de India se articularía con la ayuda ya comprometida por otros países y organismos multilaterales tras el sismo.
