La clasificación, elaborada con la lista 6/67 de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, ubica también entre las principales causas de muerte al infarto agudo de miocardio, los accidentes cerebrovasculares, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el cáncer de órganos digestivos y del peritoneo, el de tráquea, bronquios y pulmón, el de mama y próstata, la diabetes mellitus, el VIH/sida, la tuberculosis y la neumonía.
El incremento coincide con la crisis financiera y estructural que atraviesa el sistema de salud colombiano, un contexto que, según los especialistas consultados, limita la capacidad de respuesta ante afecciones que exigen atención sostenida en el tiempo y no solo intervenciones puntuales. La presión se concentra en el suministro de medicamentos, cuya interrupción impacta directamente el control de estas enfermedades.
Erwin Hernández, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, sostuvo que la clave para prevenir enfermedades crónicas en un sistema colapsado es pasar de un modelo reactivo a uno proactivo, que busque, identifique y evalúe el riesgo de manera anticipada en lugar de esperar a que la enfermedad se manifieste.
El académico planteó que esa transición requiere implementar la prevención en tres niveles simultáneos: primaria, para evitar la aparición de la enfermedad; secundaria, para la identificación temprana del riesgo, y terciaria, orientada a prevenir complicaciones en quienes ya padecen una afección crónica. Hernández añadió que el sistema debe hacer un mejor uso de los datos existentes para identificar riesgos poblacionales e integrar herramientas de inteligencia artificial que permitan la detección anticipada desde la historia clínica.
El médico internista Harold Ibagón coincidió en que, una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento oportuno resulta determinante para evitar el deterioro del paciente y la saturación de los servicios de urgencias.
"Es importante mantener y suministrar los medicamentos adecuados con entregas a tiempo, de forma que la enfermedad crónica pueda estabilizarse y las personas no necesiten acudir a urgencias ni ser hospitalizadas", Harold Ibagón, médico internista.
Ibagón subrayó que el sistema debe mantener y aumentar la cobertura, asegurar un flujo de recursos adecuado y ofrecer tratamientos, procedimientos y entrega de medicamentos pertinentes, junto con espacios adecuados para la recuperación de los pacientes tras las intervenciones. También recordó que, en una población sana, prevenir las enfermedades cardiovasculares y respiratorias más prevalentes pasa por adoptar hábitos de vida saludables y realizar chequeos médicos periódicos según la edad y el grupo de riesgo.
Brian Narváez, presidente del clúster Andino de AstraZeneca, planteó que la prevención y el diagnóstico temprano son solo una parte de la respuesta, y que resulta indispensable que la innovación y las nuevas terapias lleguen de forma efectiva a los pacientes, para que los avances científicos se traduzcan en mejores resultados de salud y en sostenibilidad para el sistema.
"Desde la industria, nuestro papel es apoyar, aportando evidencia, conocimiento y capacidades para que la innovación llegue a tiempo a quienes la requieren", Brian Narváez, presidente del clúster Andino de AstraZeneca.
El debate sobre la carga de las enfermedades crónicas se cruza con el de otros factores de riesgo cardíaco que Medtronic Colombia ha advertido que no deben ignorarse, como la fatiga o las palpitaciones. Representantes del sector se reunirán en Bogotá el 15 de octubre, a las 7:30 a. m., en un foro sobre sostenibilidad e innovación en salud, en el que se abordarán la prevención, la inversión y las nuevas tecnologías aplicadas al sistema colombiano.

